Artículos de última hora

El Imperio Británico


El Imperio británico comprendió los dominios, colonias, protectorados y otros territorios gobernados o administrados por el Reino Unido entre los siglos XVI y XX, hasta el año 1949.

Durante las primeras décadas del siglo XX, el Imperio británico abarcaba una población de cerca de 458 millones de personas y unos 29,500 000 km², lo que significaba aproximadamente una cuarta parte de la población mundial y una quinta parte de las tierras emergidas. 

El pico se desarrolló durante unos cien años (el llamado siglo imperial desarrollado entre 1815 y 1914), a través de una serie de fases de expansión relacionadas con el comercio, la colonización y la conquista, además de períodos de actividad diplomática. Probablemente, el punto de máximo auge imperial puede situarse entre 1880 y 1930.

El Imperio incrementó la tecnología, el comercio, el idioma y el gobierno británico por todo el mundo. La hegemonía imperial contribuyó al espectacular crecimiento económico del Reino Unido y al peso de sus intereses en el escenario mundial.

Guerras del Opio
Gran parte del éxito británico en Asia fue gracias al tráfico con esclavos africanos negros y la venta de opio “drogas” en China. Los chinos se convirtieron en muy poco tiempo en "drogadictos". Las guerras del Opio o las guerras anglo-chinas fueron dos conflictos bélicos que ocurrieron en el siglo XIX entre los imperios chino y británico. La Primera duró entre 1839 y 1842. La Segunda, en la que Francia se implicó con los británicos, estalló en 1856 y duró hasta 1860. Sus causas fueron los intereses comerciales que creó el contrabando británico de opio desde la India hacia China.

La derrota china en las dos guerras, forzó al gobierno a tolerar el comercio de opio. Los británicos sometieron con puño de hierro a los chinos para firmar los Tratados Desiguales que solo beneficiaba a los anglosajones, abriendo varios puertos al comercio exterior y anexándose Hong Kong (Tratado de Nankín y cesión de Hong Kong al Reino Unido). Millones de chinos se convirtieron en drogadictos, alimentando las arcas del imperio británico que parecía no tener límites.


Terreno del Imperio

El Imperio Británico no fue un imperio tradicional como otros. Fue un imperio de economía, edificado bajo el capitalismo donde todo era en favor del capital y las grandes empresas, colonizando mayormente las costas. La mayor parte del imperio británico la conformaban terrenos inhabitables por ejemplo el gran desierto Australiano y los grandes glaciares de la antártica y Canadá, lugares que nunca fueron ni han sido colonizados hasta el día de hoy. En definitiva, la mayor parte de esos 29 millones de kilómetros del imperio británico eran glaciares y desiertos no colonizados por obvias razones.

El primero en utilizar el término Imperio británico fue el doctor John Dee, astrólogo, alquimista y matemático de la reina Isabel I de Inglaterra. El imperio Británico tenía posesiones en América, África, Asia, Oceanía, Europa, y la Antártica, adoptando el título “The Empire on which the sun never sets” que se traduce “El imperio al que no se pone el Sol jamás”, que fue originalmente el título del imperio español después de convertirse en el primer imperio global en la historia de la humanidad. Otro Leman famoso es aquel que dice “the only good indian, is the dead indian” que se traduce como el único indio bueno, es el indio muerto.

Los británicos no creían en el mestizaje ni en la enseñanza del cristianismo o catolicismo como religión, pues consideraban al hombre de piel negra, piel cobre y amarilla como bestias salvajes sin posibilidades de ser civilizados pero si gobernados. En estados unidos por ejemplo, los últimos sobrevivientes indígenas del exterminio viven en reservas para nativos americanos.

De los Imperios Coloniales que se formaron en la Edad Moderna (siglo XIX), fue justamente el Imperio Británico el que logró una formidable expansión en los Tiempos Contemporáneos. Inglaterra conquistó la categoría de nación prominente, la más poderosa del planeta en su época. En esta misma época hicieron aparecieron otros imperios coloniales como el italiano y el alemán. El Imperio Británico se vio reforzado en el reinado de la reina Victoria I.


La Era Victoriana (1837-1901)

El Imperio Británico alcanzó su mayor preponderancia a fines del siglo XIX, durante el célebre reinado de la soberana Victoria I, gobernante que forjara aquella época de esplendor denominada Era Victoriana, que hizo de Inglaterra la primera potencia industrial, comercial, política, cultural y militar del Mundo, la Reina de los Mares, la primera nación del Orbe.

Este auge manifestó:

El establecimiento de un colosal Imperio Colonial, con unos 28 millones de kilómetros cuadrados (la quinta parte de superficie total del Globo) y una población de 300 millones de habitantes.

El florecimiento de su industria, comercio y navegación.

La realización de hábiles reformas políticas, sociales y económicas en beneficio del pueblo inglés.

Entre los políticos ingleses que rigieron los destinos de Inglaterra, durante la Era Victoriana, se han hecho célebres los primeros ministros: Gladstone y Disraeli, jefes de los partidos Liberal y Conservador, respectivamente.

Las Reformas Inglesas
Inglaterra desde fines del siglo XVII (Edad Moderna), había dado ya un paso considerable en su evolución democrática al implantar la monarquía constitucional, donde el Rey reina pero no gobierna y establecer, asimismo, el régimen parlamentario como sistema de gobierno; sin embargo, al advenimiento de los Tiempos Contemporáneos, le quedaban aún por resolver agudos problemas de carácter político, social, económico y religioso.

Estos problemas afectaban profundamente al pueblo, a la vez que le restringían sus libertades y derechos. Es que Inglaterra no tenía propiamente un gobierno democrático, sino aristocrático basado en la desigualdad y los privilegios, donde el poder se hallaba en manos de los grandes terratenientes, la nobleza y las clases acaudaladas; pues, el Parlamento o Cámara de los Comunes no era precisamente una genuina representación del pueblo inglés, sino, mayormente, de las clases adineradas, de los grupos privilegiados, como igualmente de una aristocracia feudal y una burguesía industrial, enemigos de toda reforma social.

Es en los siglos XIX y XX que Inglaterra, por reformas sucesivas y en forma pacífica y sin revoluciones, se transforma progresivamente en un verdadero Estado democrático, en el que los ingleses lograrían alcanzar la plenitud de sus libertades y derechos.

Estas reformas, iniciadas con Jorge IV (1820-1830), prosiguieron bajo Guillermo IV (1830-1837) y se desarrollaron esplendorosamente durante el célebre reinado de Victoria I (1837-1901), soberana que forjaría, con la colaboración de sus primeros ministros: Gladstone y Disraeli, aquella época, conocida con el nombre de Era Victoriana.

Desempeñaron también preponderante papel en estas luchas políticos, Lord Grey, Roberto Peel y el irlandés, O’ Connell.

Reformas Políticas
En lo político, Inglaterra no disfrutaba del sufragio universal, es decir, que no todos los ciudadanos podían votar ni tampoco ser elegidos diputados, pues sólo lo hacía un reducido número de electores. Por otra parte, el voto no era secreto, y, asimismo, para poder ser elegido era requisito ser propietario o tener una renta fija.

El Sistema Electoral

La Cámara de los Comunes no representaba sino a una parte de la nación; los electores de los condados (circunscripciones rurales), unos 420 000, designaban a 300 diputados; los de los burgos (ciudades), unos 15 000 a 467. A cada uno de 37 burgos que habían desaparecido o estaban reducidos a una casa (los burgos podridos) les seguía correspondiendo dos diputados; en cambio grandes ciudades surgidas después, no los tenían. Se imponía una triple reforma; distribuir mejor la representación de los diputados, aumentar el número de electores y asegurar la pureza del sufragio.

Irlanda
Irlanda, que fuera sometida por Inglaterra en el siglo XII, tuvo que sufrir las consecuencias de dicha dominación: pues, sus tierras pasaron a manos de los invasores ingleses, a la vez que, por ser católicos en su mayoría, se les prohibía a los irlandeses ejercer cargo público alguno, y menos, aún, elegir a sus representantes ante el Parlamento inglés. Finalmente, estaban obligados a pagar una contribución a la Iglesia Protestante. Iglesia ésta contraría al credo religioso católico. Fue de esta manera como surgieron los tres grandes problemas que agitaron la vida de Irlanda en los Tiempos Contemporáneos, a saber: El problema agrario, el problema religioso y el problema político.

Problema Agrario
El problema agrario fue uno de los que logró resolverse con mayor dificultad, pues originó violentos conflictos entre terratenientes y colonos, hasta que, finalmente, el Parlamento aprobó la triple petición presentada por los irlandeses encabezados por el político, Pamell, es decir, que sancionó:

El establecimiento de un arrendamiento justo y equitativo sobre las tierras alquiladas a los irlandeses.

Derecho del arrendatario de no poder ser expulsado mientras cumpliese con pagar los alquileres pactados.

Derecho de los colonos a ser indemnizados por concepto de mejoras introducidas en las tierras alquiladas. Por otras leyes posteriores, se creó un fondo especial destinado a comprar a sus dueños ingleses las tierras irlandesas. De esta manera se resolvió el problema agrario.

Problema Religioso

Quedó resuelto mediante las siguientes reformas:
  • Igualdad de derechos entre católicos y protestantes, aquéllos, podían, en adelante, ser elegidos diputados como ocupar cargos públicos.
  • Supresión del carácter oficial de la Iglesia anglicana en Irlanda, es decir, que a los católicos se les reconocía también el derecho de practicar libremente sus creencias religiosas.
  • Supresión del pago de contribuciones a aquélla. Con tales reformas se había logrado la emancipación de los católicos.

Problema Político
En 1870 se formó el partido del Home Rule (Gobierno de la casa), que reclamó el derecho de Irlanda a gobernarse por sí misma, es decir, a lograr la plena autonomía del estado irlandés. Este anhelo nacionalista encontró una fuerte oposición entre los ingleses, pues a ello se debió, precisamente, que su solución se produjera con bastante retardo.

Fue en el pasado siglo que dicho problema quedó resuelto cuando, concluida la Primera Guerra Mundial, el Parlamento Inglés concedió la ley de autonomía a Irlanda (1922), el país que quedó dividido en dos regiones, dotadas cada una de ellas de un gobierno propio. Así surgieron, pues, el Estado Libre de Irlanda y el pequeño del Ulster.

El Estado Libre de Irlanda quedó en condición de miembro de la Comunidad Británica de Naciones hasta 1937, año en que se declaró independiente; mientras que el Ulster se mantenía unida a la Gran Bretaña.

Imperio Colonial Británico
El Imperio Colonial Británico consiguió ensanchar considerablemente su Imperio; ya por medio de conquistas y mediante expansión pacífica como por medio de guerras de anexión.

Este Imperio comprendía:

  • En Asia: La India, Birmania, los Estados Malayos, Singapur, Ceilán, el Beluchistán; posteriormente, Hong-Kong, Shanghái, etc.
  • En África: Egipto, Sudán, Orange, Transvasar, Natal (África del Sur), etc.
  •  En América: Canadá, Terranova, Jamaica, Guayana Inglesa, Honduras Británica (Belice), Islas Malvinas (Falkland), etc.
  • En Oceanía: Australia, Nueva Zelandia y numerosas islas del Pacífico.

El Colapso del Imperio

Después de los dieciocho meses de la Guerra de la Independencia de Irlanda librada entre los nacionalistas irlandeses y las autoridades británicas en los años 1919-1921, la mayoría de Irlanda se estableció como un dominio británico separado llamado el Estado Libre de Irlanda. Poniendo fin a un proceso que había comenzado a mediados de la década de 1930, los lazos constitucionales finales se rompieron en 1949, cuando Eire se convirtió en una república. La parte norte-oriental de la isla de Irlanda sigue siendo parte del Reino Unido hasta el día de hoy.

El crecimiento de los movimientos nacionalistas anticolonialistas en los territorios súbditos durante la primera mitad del siglo XX desafió a una potencia imperial, que cada vez tenía que preocuparse más por asuntos más cercanos, en especial tras la Segunda Guerra Mundial. Aprovechando esta oportunidad, la india obtuvo su independencia. Tras la India, otros territorios de Asia y de África reclamaron convertirse en estados independientes y otras colonias actualmente forman parte del Reino Unido, como las Malvinas.

Mancomunidad Británica de Naciones
La mayoría de los antiguos territorios del Imperio Británico son miembros de la Mancomunidad Británica de Naciones. La reina de Gran Bretaña queda como "Jefa de Estado" de dieciséis países miembros de la Mancomunidad Británica de Naciones.

La Reina de Gran Bretaña gobierna en Nueva Zelanda como la Reina de Nueva Zelanda, no como la Reina del Reino Unido. Ella no tiene pasaporte ni carné de conducir, algo que, sin embargo, no le impide viajar o manejar sus coches, que tampoco tienen placas de registro. También es Impune ante la ley, al igual que pasa con los documentos oficiales, los arrestos o testimonios durante los procesos legales se hacen en nombre de la reina, así que ella no puede 'arrestarse a sí misma'. Técnicamente, la reina puede disolver el Gobierno de Australia o el Parlamento de Canadá, pero no puede ser elegida para la Cámara de los Comunes del parlamento británico, ya que ella no es 'común'. En palabras más simples, el imperio británico sigue en pie bajo protocolos modernos.

No hay comentarios.