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El Imperio de Brasil


El Imperio de Brasil se dio entre el año de 1822 y 1889, se inició al final de Guerra de Independencia de Brasil, el cual separó al reino de Brasil. En este periodo de la historia de Brasil tuvo 3 gobernantes los cuales fueron, Juan VI, Pedro I y Pedro II.

El territorio que ahora ocupa Brasil fue reclamado por Portugal por primera vez el 22 de abril de 1500 cuando el navegante Pedro Álvares Cabral llegó a sus costas. Desde 1534 se inició el asentamiento permanente por parte de los portugueses, quienes expandieron el territorio hacia el Oeste durante los siguientes 300 años hasta que establecieron casi todas las fronteras que constituyen el actual Brasil.

En 1808, el ejército del emperador de Francia Napoleón Bonaparte invadió Portugal y forzó a la familia real portuguesa a marcharse al exilio. El Príncipe Regente Don Pedro, futuro Juan VI, se embarcó rumbo a Brasil, acompañado de su corte de 15,000 personas, fijando su residencia en la capital, Río de Janeiro.

La corte portuguesa fue establecida en la ciudad de Río de Janeiro, que se convirtió en la sede de todo el Imperio portugués. Este cambio de sede generó un gran giro en las relaciones metrópoli-colonia. En 1807 se produjo lo que podría llamarse inversión brasileña, esto es, la transformación de la capital luso-brasileña en sede de la monarquía portuguesa, en realidad Brasil pasaba a ser la metrópolis y Portugal, la colonia de Brasil.»

Pero después de permanecer doce años en la Colonia fue llamado en 1821, para asumir la Corona de Portugal. Pese a que no quería abandonar su nueva patria, tuvo que embarcarse rumbo a la península Ibérica, dejando a su hijo, el Príncipe Pedro, como Regente de Brasil.



Dia do Fico

El 9 de Enero de 1822, Pedro I recibió una carta de las cortes de Lisboa, exigiendo su retorno al Reino de Portugal. Hacía tiempo que los portugueses insistían con esta idea, ya que pretendían recolonizar Brasil y la presencia del Príncipe Pedro lo impedía. Sin embargo, Pedro respondió negativamente al llamado de Portugal y proclamó: “Si es para el bien de todos y la felicidad general de la nación, dígale al pueblo que yo permanezco”

El Príncipe Pedro I tomo una serie de medidas que no le agradaron a la Corona de Portugal que emprendían a la independencia de Brasil. El Príncipe Pedro I, convocó una Asamblea Constituyente, organizó la Marina de Guerra de Brasil, obligó a las tropas de Portugal a volver al el reino de Portugal. Determinó que ninguna ley de Portugal sería puesta en vigor sobre tierra brasileña sin su aprobación.

Don Pedro hizo un viaje rápido a Minas Gerais y San Pablo para calmar a los sectores de la sociedad que estaban preocupados con la nueva postura de Brasil contra el Reino de Portugal, debido a que creían que todo esto podría ocasionar una desestabilización social. Durante el viaje, Don Pedro I recibió una nueva carta de Portugal que anulaba la Asamblea Constituyente y exigía su regreso inmediato a Portugal.

El 7 de septiembre de 1822, El Príncipe Pedro levantó la espada y gritó “Independencia o Muerte” el 22 de diciembre de 1822, Pedro fue declarado Emperador de Brasil.

Al concluir la Guerra de Independencia de Brasil, el 29 de agosto de 1825 Portugal y Brasil establecieron el Tratado de Río de Janeiro. Según este tratado, la Corona portuguesa reconocía la independencia del antiguo reino del Brasil, pero reservaba a Juan VI de Portugal, padre del Príncipe Pedro I, el título de emperador de Brasil. Dicho tratado, en principio, anulaba la norma anterior a la Constitución brasileña de 1824, la cual prohibía que el gobernante ejerciera poder sobre Portugal y Brasil simultáneamente. No obstante, Juan VI no fue emperador ya que no emanó ningún acto político. La situación duró poco, pues 7 meses después falleció Juan VI.

El reconocimiento de la independencia era una cuestión crucial para el Imperio brasileño. Las monarquías absolutas europeas eran hostiles a la independencia del Brasil. Estados Unidos fue el primer país en reconocer al gobierno brasileño en mayo de 1824.

Algunos meses antes fue divulgada la Doctrina Monroe, por la cual el presidente James Monroe declaró que Estados Unidos no aceptaría ninguna intervención de Europa en el continente americano. Gracias a la mediación de Gran Bretaña, en agosto de 1825, la Corona portuguesa reconoció la independencia del Brasil.

A cambio, Portugal obtenía la condición de «nación más favorecida» en las transacciones comerciales y obtuvo una indemnización de dos millones de libras. Debido a que Brasil no contaba con ese dinero, Pedro hizo un préstamo a Gran Bretaña para pagar dos millones de Libras esterlinas a Portugal. Gran Bretaña reconoció la independencia de Brasil en 1825. A partir de 1826 la soberanía fue reconocida por Francia, el Papa y otros Estados europeos, concluyendo así la independencia.

Las repúblicas hispanoamericanas, por el contrario, veían al Imperio brasileño como un instrumento para los intereses de Inglaterra y Francia, condenando la acción brasileña en la Cisplatina cuando en 1821, el Reino Unido luso-brasileño anexo la Banda Oriental, actual Uruguay, y pasó a llamarla Provincia Cisplatina.


Expansión del Imperio en Suramérica

En 1850, Uruguay y Buenos Aires, buscaban crear un solo país, que, según el punto de vista hegemonista brasileño, "desequilibraría las fuerzas en la Cuenca de la Plata" porque una vez unidos en una sola nación, controlaría en solitario los dos lados del río de la Plata, atentando contra los intereses imperiales brasileños en la región. Pedro II -con la complicidad de los colorados declaró la guerra a los dos estados de Argentina y Uruguay, y ordenó organizar un nuevo ejército en el Sur, bajo cuidado de El Conde de Caxias. Este invadió el Uruguay en 1851, destituyendo al presidente Oribe y eliminando la posibilidad de que Uruguay fuese unido a Argentina.

Colombia y Perú fueron los principales países en perder su integridad territorial como naciones independientes ante el Imperio del Brasil, esto debido a la progresiva colonización de brasileños que se asentaban en dichas zonas, negando el principio del uti possidetis iure para ocupar territorios inexplorados. Colombia firmó tratados de límites en 1853, 1907 y 1928, lo que permitió la ampliación de las fronteras por parte de Brasil. A manera de compensación por las cesiones territoriales, adquirió Colombia el derecho de navegación por el río Amazonas que se legalizó mediante el tratado firmado por los dos países (Brasil y Perú), en Río de Janeiro, el 15 de noviembre de 1928.

Perú, al igual que Colombia, no pudo reclamar la soberanía de manera efectiva sobre su región de la selva amazónica, por lo que sus territorios del occidente fueron anexados por el Brasil. En 1867, y siendo presidente de Perú el coronel Mariano Ignacio Prado, el país andino perdió los territorios legalizados por el Tratado de San ildefonso de 1777 entre España y Portugal, mediante el Tratado firmado entre Brasil-Bolivia llamado Muñoz-Neto, del 27 de marzo de 1867; estos territorios se ubicaban al sur de la línea que iba desde los orígenes del río Yavarí hasta el río Madeira, perdiendo el Perú 222,703 km². En el referido tratado, ambos países, Brasil y Bolivia, incluyeron territorio peruano comprendido entre los ríos Yavarí y el Madeira, quedándose en posesión de Brasil definitivamente.

Guerra de la Triple Alianza
Fue el conflicto militar en el cual la Triple Alianza ―una coalición formada por el Uruguay, la Argentina y el Imperio del Brasil― luchó militarmente contra el Paraguay entre 1864 y 1870.

La guerra terminó en 1870 con una derrota de Paraguay, que conllevó también un desastre demográfico. Paraguay perdió el 85 % de su población y más del 90 % de su población masculina adulta. Paraguay perdió gran parte de los territorios que tenía todavía en disputa diplomática con Brasil ―334,126 km²― y fue condenado a pagar una abultada indemnización de guerra. El préstamo de posguerra de 200,000 £ (libras esterlinas) recibido del Reino Unido se saldó con sucesivas refinanciaciones, llevando la suma a 3,22 millones de libras esterlinas.


Pedro II

Pedro II de Brasil, (Río de Janeiro, Brasil, 2 de diciembre de 1825 - París, Francia, 5 de diciembre de 1891), fue el segundo y último emperador de Brasil. Su reinado duró 58 años, de 1831 a 1889. Nació en Río de Janeiro y fue el hijo menor del emperador Pedro I de Brasil y la emperatriz María Leopoldina y, por tanto, pertenece a la rama brasileña de la dinastía de Braganza. La abrupta abdicación de su padre y su viaje a Europa dejaron a Pedro con solo 5 años como emperador, lo que provocó que tuviera una infancia y una adolescencia solitarias

A pesar de haber heredado un imperio al borde de la desintegración, Pedro II transformó Brasil en una potencia emergente a nivel internacional. La nación creció de forma distinta a sus vecinos hispanoamericanos debido a su estabilidad política; a su libertad de expresión, que se mantuvo celosamente; al respeto a los derechos civiles y a su crecimiento económico regular así como por su forma de gobierno: una monarquía parlamentaria constitucional. Brasil salió victorioso de tres conflictos internacionales (la Guerra contra Oribe y Rosas, la Guerra de Uruguay y la Guerra de la Triple Alianza) bajo su reinado y prevaleció en otras disputas internacionales y tensiones internas.

Pedro II impuso con firmeza la abolición de la esclavitud a pesar de la oposición de intereses económicos y políticos y se ganó la reputación de ser un gran patrocinador del conocimiento, la cultura y las ciencias así como el respeto y la admiración de estudiosos como Charles Darwin, Victor Hugo y Friedrich Nietzsche.

A pesar de que no existía el deseo de un cambio en la forma de gobierno en la mayoría de los brasileños, el emperador fue apartado del poder por un súbito golpe de Estado que sólo contaba con el apoyo de un pequeño grupo de líderes militares que querían una república gobernada por un dictador. Pedro II se había cansado y estaba desilusionado con respecto a las perspectivas del futuro de la monarquía, a pesar del apoyo popular, y no apoyó ninguna iniciativa de restauración de la monarquía. Pasó sus dos últimos años de vida en Europa viviendo con escasos recursos.

El reinado de Pedro tuvo un final poco común ya que fue depuesto cuando era muy querido por el pueblo y en la cima de su popularidad. A él le siguió un periodo de gobiernos débiles, dictaduras y crisis constitucionales y económicas. Los hombres que lo exiliaron pronto lo convirtieron en un modelo para la república brasileña. Algunas décadas después de su muerte, su reputación fue restaurada y sus restos mortales fueron llevados de vuelta a Brasil.

Economía
El período de mayor seguridad económica y financiera de Brasil fue el reinado de Pedro II, pues la política económica se basaba en la búsqueda del equilibrio de las cuentas del estado, tanto del imperio como de las provincias y municipios de Brasil entró en un periodo de gran desarrollo y progreso, transformándose en un país más avanzado financieramente que muchas naciones europeas.

En 1840 el presupuesto del gobierno brasileño era de apenas 16 millones anuales, mientras que al final del Imperio, en 1889, era de 153 millones. El crecimiento presupuestal brasileño entre 1829 y 1889 fue superior a ocho veces. En comparación, solamente los Estados Unidos poseían una tasa de crecimiento semejante, mientras que el Reino Unido, fue dos veces y media entre 1830 y 1880 y en Francia, entre 1850 e 1890, tres veces y media. Durante el Imperio, Brasil poseía el octavo mayor presupuesto del mundo, por detrás solamente de Austria, España, Estados Unidos, Francia, Prusia, Reino Unido y Rusia.

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