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Guerra de la Triple Alianza


Al inicio de la colonización española en América del Sur, la gobernación del Paraguay tenía directa salida al océano Atlántico a través de los territorios de La Guayrá, o La Pinería y de Ybiazá, o La Vera, esto es, territorios que corresponden actualmente a los estados brasileños de Paraná y Santa Catarina.

Pero la instalación de los portugueses en el Brasil inició conflictos entre ambos territorios. Tras la Revolución de mayo de 1811 que inició la independencia del Paraguay, volvieron a producirse incursiones luso brasileñas hacia el nuevo estado Paraguayo. El gobierno imperial de Brasil acentuaba la presión para que la república paraguaya aceptara los límites pretendidos por el estado brasileño, principalmente la cesión de las áreas de yerbales de Tacurupyta, ubicadas entre el Igurey y Punta Porá.

En una actitud de intención conciliatoria con el Brasil, el Paraguay redujo sus pretensiones en el Chaco al llamado río Negro, que afluye desde el noroeste al río Paraguay al norte de la Bahía Negra. Por el noroeste del Paraguay Occidental, retrajo sus reivindicaciones hasta el río Blanco (o Tenerý) que desemboca en el río Paraguay casi frente al Fuerte Olimpo.

No obstante, el Imperio se negó a ceder en nada sus pretensiones. Hacia inicios de los años 1860 las incursiones brasileñas volvieron a incrementarse y el pacto fue violado por Brasil al fundar la Colonia militar de Dourados al sur del río Ygurey / Ivinhema. Una exigencia de las fuerzas militares paraguayas para que estos establecimientos fueran evacuados fue protestada a su vez por el gobierno imperial, con la excusa de que no había sido antecedida por una reclamación diplomática. El estado paraguayo presentó entonces una enérgica protesta, pero trató de evitar una reacción bélica.

El conflicto se desencadenó a fines de 1864, cuando el mariscal Francisco Solano López, presidente paraguayo, decidió acudir en ayuda del gobierno ejercido por el Partido Blanco del Uruguay, en guerra civil contra el Partido Colorado, apoyado éste militarmente por el Brasil. López advirtió a los gobiernos de Brasil y la Argentina que consideraría cualquier agresión al Uruguay "como atentatorio del equilibrio de los Estados del Plata", Tropas imperiales invadieron territorio uruguayo en octubre de 1864.

El 12 de noviembre de 1864, en represalia por la invasión brasileña a Uruguay, el gobierno paraguayo se apoderó de un buque mercante brasileño y del gobernador de la provincia brasileña de Mato Grosso, dando inicio a la Guerra y declarándola al día siguiente.

Sin haber recibido todavía ayuda externa, y atacado por las tropas de Venancio Flores, los invasores brasileños, la escuadra imperial y un importante apoyo gobierno argentino, y El imperio británico, el gobierno uruguayo se vio obligado a rendirse.

Solano López solicitó autorización al presidente argentino Bartolomé Mitre para atravesar territorio argentino rumbo al Uruguay con sus tropas, solicitud rechazada por Mitre. En respuesta, tropas paraguayas ocuparon la ciudad de Corrientes en abril de 1865, forzando a la Argentina a entrar en la guerra, aliada con Brasil y el nuevo gobierno uruguayo. A partir de ese momento ya puede hablarse de «Guerra de la Triple Alianza». Uruguay, Argentina y Brasil contra Paraguay.

Fuera de Buenos Aires y Rosario (donde la prensa hacía fuerte propaganda política a favor de Brasil), la entrada argentina en el conflicto fue impopular, hasta el punto de que gran parte de las tropas enviadas fueron forzadamente.

La guerra terminó en 1870 con una derrota de Paraguay, que conllevó también un desastre demográfico. Paraguay perdió el 85 % de su población y más del 90 % de su población masculina adulta. Paraguay perdió gran parte de los territorios que tenía todavía en disputa diplomática con Brasil ―334 126 km²― y fue condenado a pagar una abultada indemnización de guerra. El préstamo de posguerra de 200,000 £ (libras esterlinas) recibido del Reino Unido se saldó con sucesivas refinanciaciones, llevando la suma a 3,22 millones de libras esterlinas.


La historiografía revisionista en la Argentina y la mayor parte del Paraguay suele adjudicarle la responsabilidad de la guerra a las ambiciones imperialistas o mercantiles del Reino Unido. El ejemplo de autonomía económica e ideológica del Paraguay era considerado nefasto por los británicos, quienes habrían fijado su atención en el Paraguay como productor de algodón para su industria textil. Esta industria atravesaba problemas de abastecimiento, debido a que la Guerra de Secesión en los Estados Unidos causaba una interrupción casi completa de las exportaciones de algodón desde ese país, de modo que los británicos buscaban por todo el mundo países capaces de producir algodón.

El escritor, explorador y cónsul británico Richard Francis Burton sin embargo en sus Letters From the Battlefields of Paraguay admite que su misión era la de "abrir las puertas de Missisippi del Sur" refiriéndose a Paraguay.

Otro factor a tener en cuenta es que el Reino Unido obtuvo un enorme beneficio económico de la contienda: a la provisión de la mayor parte del armamento, municiones y embarcaciones utilizado por los aliados, se sumaron grandes empréstitos a las tres naciones aliadas y al mismo Paraguay después de la guerra. En efecto, entre 1863 y 1865, los bancos británicos prestaron al Imperio del Brasil más de diez millones de libras esterlinas y a la Argentina un total de 3,5 millones de libras.

El ministro embajador francés en Montevideo, Martin Maillefer, además de afirmar que el británico Edward Thornton se encontraba en el centro de la intriga, daba por hecho una alianza contra Paraguay por parte de Buenos Aires y el Imperio de Brasil e hizo llegar a su Canciller en París:

“Además del interés permanente del Imperio de Brasil en dividir, debilitar y dominar a la República del Uruguay, el punto de partida de esta alianza ha sido el Paraguay, su íntimo enemigo, sus armamentos y la eterna cuestión de límites... Brasil puede jactarse de reducir a Don Solano López a aceptar los límites en litigio; el gobierno argentino otro tanto y así, Montevideo es sólo una primera etapa para llegar a Asunción”.

En definitiva, los gobiernos de Argentina, Brasil y Uruguay pusieron el dinero, el Reino Unido puso las armas y Paraguay puso los muertos.

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