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La mecánica de caminar erguido evolucionó antes que el género Homo


Desde que los científicos se dieron cuenta que los humanos evolucionaron a partir de una sucesión de antepasados de primates, la imaginación pública se ha enfocado en el punto de inflexión cuando esos antepasados pasaron de una especie de simios a caminar erguido como lo hacemos hoy. Desde hace mucho tiempo, los científicos se han centrado en la cuestión, porque la respuesta es importante para comprender cómo vivieron, cazaron y evolucionaron nuestros antepasados.

Un examen detallado de Huellas de homínidos de 3,6 millones de años de antigüedad, descubiertas en Laetoli, Tanzania, sugiere que nuestros antepasados desarrollaron el rasgo distintivo de piernas extendidas, el bipedismo similar al humano, mucho antes de lo que se pensaba.

"Las huellas fósiles son realmente la única evidencia directa del caminar erguido en el pasado", dijo David Raichlen, profesor asociado de la Universidad de Arizona. "Hace 3,6 millones de años, nuestros datos sugieren que si se pueden explicar las diferencias de tamaño, los homínidos caminaban de una manera muy similar a los humanos de hoy en día. Aunque puede haber algunas diferencias obvias, en general, estos homínidos probablemente se parecían a nosotros cuando caminaron por la tierra en la antigüedad".

Raichlen presentó la investigación en la reunión anual de la Asociación Estadounidense de Anatomistas, durante la reunión de Biología Experimental de 2018, que se realizó del 21 al 25 de abril en San Diego.

La especie que comprende humanos modernos, el Homo sapiens sapiens, surgió hace aproximadamente hace 200,000-300,000 años. Se cree que el género Homo surgió hace unos 2.5 millones de años. El término hominin se utiliza para referirse a un conjunto más amplio de antepasados que existía en la antigüedad, aunque existe un debate sobre la naturaleza de las especies incluidas en esa agrupación y las relaciones entre ellas.

Se cree que los homínidos comenzaron a caminar erguidos hace unos 7 millones de años, pero de acuerdo con la evolución de otros primates, se considera probable que estos primeros ancestros hayan mantenido una postura de caminar encorvada y con las piernas flexionadas durante un periodo de tiempo muy largo.

Raichlen y su equipo utilizaron una gran variedad de métodos científicos para reconstruir la mecánica humana de caminar erguido, basándose en huellas fosilizadas y esqueletos de ancestros humanos primitivos. Sus resultados más recientes emplean una combinación de datos experimentales y estudios morfológicos para demostrar que las huellas de Laetoli son consistentes con una mecánica bípeda, completamente erguida, similar a la humana.

En un experimento, el equipo comparó la profundidad y la forma de las huellas de Laetoli con las dejadas por ocho voluntarios, humanos modernos, caminando en posición vertical o encorvada (en la que se doblan las rodillas y las caderas). Cuando analizaron la impresión hecha por el dedo del pie, en comparación con la impresión hecha por el talón, que refleja cómo el centro de presión se mueve a lo largo de su pie al dar un paso, encontraron que las huellas en Laeoli eran mucho más similares a las huellas hechas por humanos modernos caminando erguidos.

Caminar erguido con las piernas totalmente extendidas consume menos energía que caminar bípedo de una manera más parecida a la de un mono, lo que les permitió soportar viajes más largos. Esto sugiere que el cambio evolutivo a una forma de caminar más parecida a la humana, probablemente, tuvo mucho que ver con la forma en que nuestros ancestros buscaban comida, y qué tan lejos tuvieron que viajar para encontrarla.

Los datos sugieren que en ese momento de nuestra historia evolutiva, la selección para reducir los gastos de energía, durante los grandes caminos a recorrer en búsqueda de comida, fue muy grande. Este trabajo sugiere que hace 3.6 millones de años, los cambios en el clima y el hábitat obligaron a los homínidos ancestrales a la necesidad de caminar largas distancias para buscar alimentos. La selección pudo haber actuado en este momento para mejorar el ahorro de energía durante la locomoción, generando los primeros cimientos para la mecánica humana que empleamos hoy en dia.

Aunque la evidencia de que los homínidos empezaron a caminar erguidos hace 3.6 millones de años es muy fuerte, la etapa exacta en que la locomoción de nuestros antepasados divergía de la de los simios actuales permanece desconocida. Responder a esta incógnita probable requiera de más estudios, análisis e incluso huellas de homínidos muchísimo más antiguas.

Fuente: Experimental Biology 2018.

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