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Combinando la Aceptación con la Audacia


Cada uno de nosotros está dotado de fortalezas y debilidades. Algunas de estas fortalezas o virtudes son naturales en el marco de nuestra personalidad; otros se desarrollaron a lo largo del tiempo, cambiando nuestra forma de pensar y cultivando nuevas actitudes y perspectivas.

Una cosa que a menudo no es tan obvia, es que nuestras fortalezas también pueden ser la fuente de nuestras debilidades. Cada virtud es un tipo de poder personal, y como todo poder, puede ser mal utilizado o distorsionado. Por ejemplo, la perseverancia es una virtud, pero a veces no es la respuesta correcta a una determinada situación. Puede degenerar en obstinación y pérdida de tiempo.

Un gran triunfador (+), pero incapaz de disfrutar el momento (-)
Altamente adaptable (+), pero carecen de estructura y consistencia (-)
Empático (+), pero carente de límites personales (-)
Energético (+), inquieto y ansioso (-)

En los ejemplos anteriores, los lados negativos no son simplemente debilidades, también están relacionadas. Se relacionan directamente con el lado positivo. Pero hay una salida.

La aceptación conserva energía y evita el sufrimiento. Poder aceptar las cosas tal como son es una fortaleza, una virtud. Con ello podemos navegar la vida mucho más suavemente, con menos estrés. Otras fortalezas relacionadas son la paciencia, la capacidad de recuperación y la ecuanimidad.

Sin embargo, cuando el lado oscuro de esta virtud está en juego, pasamos a vivir en un mundo de resignación y débil fuerza de voluntad. No nos sentimos facultados para tomar medidas, proteger los límites personales o perseverar frente a los desafíos.

En el otro extremo, tenemos la virtud de la audacia. Se trata de usar la fuerza de voluntad, actuar y esforzarse por cambiar la realidad. Está relacionado con el coraje, el liderazgo, la tenacidad y el ingenio.

Estas fortalezas más "activas" también tienen su propio lado oscuro cuando se exageran. Pueden hacer que obstinen persistentemente en el camino equivocado o en la forma incorrecta de hacer las cosas. Pueden ser demasiado contundentes y dañar las relaciones. Crean fácilmente el estrés, la ansiedad y el agotamiento.

Cada uno de nosotros, por naturaleza, está más inclinado a estar en un extremo de la balanza que en el otro. El desafío consiste en encontrar cuál de estos dos lados tiende a sobre jugar o imponerse más en la mayoría de las ocasiones, y luego hacer un esfuerzo para desarrollar la fuerza complementaria.

Cuando estas fortalezas están en equilibrio, puede tener el poder de actuar junto con la gentileza de la aceptación. ES decir, escoges tus batallas sabiamente, haces tú mejor esfuerzo en cada situación y aceptas los resultados a medida que se presentan.

Cuando te encuentres en una encrucijada en tu vida, ¿deberías aceptar las cosas como son o quizás deberías tomar medidas al respecto? hay momentos para aceptar y soltar no que no te hace bien; tiempos para cultivar y cambiar; tiempos para investigar y entender. Solo la sabiduría, desarrollada a través de la experiencia de la vida, la autorreflexión, el estudio y la meditación, pueden darte la dirección correcta en un momento dado. Así es como se forjan las mentes más fuertes y llenas de sabiduría.

"Dame la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar; el coraje de cambiar las cosas que puedo; y la sabiduría para conocer la diferencia." - San Francisco de Asís

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