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Combinando el Optimismo con la Prudencia


El optimismo nos hace prestar más atención a las cosas buenas que a las cosas malas. Nutre a nuestra motivación, gratitud y nuestro deseo de aprendizaje. Nos impide ceder a la desesperación, participar en conversaciones negativas y perder el rumbo de la razón. Está relacionado con la virtud de la confianza.

El lado oscuro del optimismo es cuando degenera en ingenuidad, ceguera y negación. El optimismo sin ningún sentido de prudencia te hará caer al precipicio. Tienes que tener en cuenta eso. Esto significa que no estamos dispuestos a mirar el lado negativo de las cosas, o incluso a considerar la posibilidad de que las cosas no van bien. Las consecuencias de esto pueden ser desastrosas.

La prudencia es el otro lado del optimismo. Nos impulsa a ser cuidadosos, conscientes, a prestar atención a las cosas que podríamos estar pasando por alto.

También nos exige a que evaluemos los riesgos, que pensemos cómo y de que diferentes formas las cosas podrían salir mal y qué podemos hacer para evitarlo.

Cuando se exagera la prudencia, nos resulta fácil volvernos pesimistas, excesivamente cínicos e incluso podemos quedar paralizados por el miedo. Podemos mantener todos los beneficios del optimismo sin caer en su lado oscuro, si ponemos en juego la virtud de la precaución.

Equilibrar estas dos fortalezas significa que observamos los dos lados, tanto lo bueno como lo malo de los eventos pasados, los buenos y malos resultados de las acciones presentes y la posibilidad de buenos y malos resultados futuros.

El arte de saber combinar el optimismo con la prudencia nos brinda una visión más aguda sobre la realidad que estamos creando y experimentando. Se trata de ver la imágen completa, pero luego elegir enfocarnos más en maximizar nuestras posibilidades, que nuestros miedos personales. ¿Que tiene que ver el miedo personal con el optimismo y la prudencia? en algunas ocasiones, tanto el optimismo como la prudencia son una cortina de humo para ocultar nuestros miedos más profundos. En ocasiones esto sucede de manera consciente y en otras sucede de forma totalmente inconsciente. Este es un optimismo desequilibrado, que al final no es más que una ilusa esperanza.

A través de la meditación podemos explorar en nuestro interior y buscar las partes de nuestra mente en donde se esconden estos miedos. Es nuestro trabajo eliminarlos uno a uno. Normalmente este proceso toma tiempo, pero sus beneficios son demasiado valiosos como para pasarlos por alto.

Un equilibrio entre el optimismo genuino y sin miedos con la prudencia, se convierte en la forma en que interpretamos los acontecimientos de nuestra vida. Esto nos permite alcanzar un estado de sabiduría y mayor entendimiento sobre nosotros mismo y los acontecimientos que se están desencadenando a nuestro alrededor.

"Estoy preparado para lo peor, pero espero lo mejor". - Benjamin Disraeli

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