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Cómo evitar hacer compras impulsivas


El gasto emocional es una forma de lidiar con los altibajos de la vida. Puede comprar cosas impulsivamente cuando siente enojo, desilusión, tristeza, envidia, inseguridad, culpa, negación, miedo o estrés. Esto puede hacerte sentir mejor en el momento, pero a la larga el gasto emocional puede evitar que pagues facturas o ahorres para compras más importantes. El gasto emocional solo se puede evitar cuando identificamos los desencadenantes psicológicos y las emociones que causan esa sensación de satisfacción momentánea cuando gastamos. Distraete con otras actividades en lugar de ir de compras y elabora un presupuesto para realizar un seguimiento de tus gastos y ahorros.

Evitar compras impulsivas
Pregúntate si esa compra es necesaria. Deja que pase la histeria inicial de la emoción, tómate un tiempo para respirar y luego reconsidera si es viable realizar la compra. ¿Necesitas ese artículo? Si es así, ¿para qué sirve? Si se trata de un artículo necesario como pasta de dientes o jabón para lavar platos, puedes comprarlo sabiendo que esa compra no se basa en emociones, sino en necesidades básicas. Si la compra no es necesaria, considera por qué la quieres. ¿Quieres esa camisa nueva porque te molesta cómo fue tu día de trabajo? Si es así, olvídate de comprarla.

También pregúntate si te lo puedes permitir en ese momento. Si no, comienza a ahorrar para tener los fondos necesarios.

Utiliza la "regla de 24 horas" para compras grandes. Piensa por 24 horas antes de hacer esa compra. Es común olvidarse del artículo después de pensarlo por un tiempo. Si aún deseas ese artículo al día siguiente, cómpralo sabiendo que lo pensastes bien.

Si tienes cuenta de banco, deja tu tarjeta de crédito en algún lugar seguro de tu casa. Es fácil distanciarse del dinero cuando pagas con una tarjeta porque no lo puedes ver o sentir físicamente, y las compras pueden terminar acumulanzose rápidamente. Deja tu tarjeta en casa para reducir la tentación de realizar compras emocionales. Ver y mantener el dinero físico en tus manos te ayudará a ser más consciente de todo lo que gastas. Con una cantidad limitada de dinero, es menos probable que salgas de compras.

Antes de salir corriendo para ver las nuevas ofertas, echa un vistazo a tu armario y mira lo que ya tienes. Puedes pensar que necesitas un vestido negro nuevo, cuando en realidad ya tiene tres vestidos negros guardados. Esto te ayudará a diferenciar entre compras que necesitas y simples deseos momentáneos.

Para cada artículo que deseas comprar, investiga un poco para tratar de encontrar algo similar a un precio más barato antes de te decidas por comprarlo. Esto debería ayudarte a mirar mejores precios para elegir el precio más lógico.

Realiza un seguimiento de tus gastos: Guarda todos tus recibos y anota el total de los gastos. Apuntalos en papel, aplicación de teléfono inteligente u hoja de cálculo en su computadora: lo que sea mejor para ti, siempre que lo estés anotando. El hecho de anotar tus gastos te muestra dónde se está gastando tu dinero. El seguimiento de tus gastos te ayudará a mantenerte consciente de tus gastos.

Desarrolla un presupuesto: Anota cuánto dinero ganas cada mes, cuánto gastas en facturas y cuánto necesitas para gastos como alimentos y gasolina. Toma nota de cuánto te queda después de hacerte cargo de tus gastos. Esto te ayudará a guiar tus hábitos de gasto y te mantendrá enfocado en tus objetivos financieros.

Abre una cuenta de ahorros: Si aún no tienes una, abre una cuenta de ahorros para invertir en ti y en tu futuro. Comprométete a aportar una cierta cantidad a la cuenta cada mes. Esto debería dejarte con menos dinero extra después de pagar los gastos de manutención cada mes, lo que significa menos dinero para posibles gastos emocionales.

Establece un límite de gastos: Después de presupuestar, sabrás cuánto dinero extra tienes cada mes. Reserva parte de este total para tus ahorros y otros para tus gastos. Solo gasta todo lo que tu presupuesto te permite. Puede que tengas que aplicarte bajo una disciplina rigurosa para no gastar de más, pero el presupuesto te ayuda a resistirse emocionalmente al gasto de cosas innecesarias.

Trata de hacer ejercicio durante 20 minutos al día para reducir los niveles de estrés. En lugar de ir al centro comercial cuando estás estresado, ve a dar un paseo por el parque. El ejercicio no solo ayuda a aliviar el estrés, sino que también puede ser una sustitución perfecta para la necesidad de comprar cosas.

Lee un libro para distraerte de tu tristeza o enojo. La lectura es una gran actividad para salir de los ciclos de pensamiento adicción a las compras. Darle a tu mente un descanso puede ser justo lo que necesitas.

Comienza un nuevo pasatiempo para aumentar tu confianza. En lugar de pasar tiempo en centros comerciales, elije una actividad que nunca antes hayas probado. ¿Qué es algo que siempre has querido hacer?

Busca ayuda profesional cuando todo lo anterior no funciona. Después de haber probado una combinación de todo lo mencionado anteriormente, es hora de obtener ayuda de un profesional. No te sientas mal o culpable por admitir que necesitas ayuda. El gasto emocional es un hábito que se puede superar trabajando con profesionales.

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