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Combinando la bondad con la autoafirmación


La bondad y las virtudes relacionadas a la empatía, la compasión y la consideración son las "virtudes sociales" centrales. La bondad nos invita a expandir nuestra sensación de bienestar para incluir a los demás.

Sin embargo, la práctica desequilibrada de bondad y compasión puede causar muchos problemas, ya que las personas pueden comenzar a aprovecharse de ti.

Sin duda, es uno de los mayores defectos de los humanos: siempre intentar sacar provecho de la debilidad o generosidad de los demás.

La práctica desequilibrada de la bondad puede llevarte a no priorizar tu propio bienestar y tus metas, lo que en última instancia conduce al agotamiento y la frustración. Cuando se aprovechan de nuestra bondad, una y otra vez de forma repetitiva, puede causar una herida tan profunda que es posible que lleguemos a perder la empatía por los humanos.

La virtud complementaria es la autoafirmación: el autocuidado y el establecimiento de límites. Está relacionado con un sentido de autoestima y autovaloración. Significa que te valoras a ti mismo, a tus metas, a tu bienestar, tu salud mental y emocional, y que tomarás medidas para proteger y avanzar en tus objetivos como ser humano. Ser auto afirmativo es estar claro con los demás y sin disculpas sobre lo que queremos hacer con nuestra vida y con nuestro tiempo.

Muchas personas se someten a los deseos de los demás, solo para ser aceptados. Algunos hijos se someten a los abusivos deseos de sus padres solo para complacerlos, aun cuando eso significa vivir en un estado de poca o ninguna felicidad personal. Deciden estudiar la carrera que hace feliz a sus padres, a costa su propia felicidad. Otros deciden darles prioridad a las necesidades ajenas antes que dar prioridad a sus propias necesidades básicas.

Está bien ser generoso y pensar en los demás, ¿pero a costa de tu propia felicidad y bienestar? no vale la pena. Abandonar nuestras metas y objetivos para complacer a los demás es un grave error.

Sin embargo, cuando se lleva al extremo, la autoafirmación puede degenerar en egoísmo, manipulación y narcisismo. Gente arrogante y egoísta que solo vive para sus propios placeres, en ocasiones a costa del sufrimiento de los demás. Esto nos encierra en el pequeño mundo de nuestro ego, algo que nos ayuda a permanecer bien protegidos pero aislados y miserables.

Peligro: La bondad excesiva puede cerrar tus ojos hasta el punto que la gente se puede aprovechar de tu generosidad. La autoafirmación desmedida puede nublar tu razonamiento y llevarte al endiosamiento. Nada de esto te permitirá ver las cosas por lo que son y como son.

Solución: Equilibrar la bondad con la autoafirmación significa que debemos cuidarnos, poner nuestros sueños, metas y objetivos primero, pero también dejamos espacio para nuestro prójimo.

Es una obligación moral ayudar a los más necesitados cuando tenemos los medios para hacerlo. Cuando ayudamos a quien nos necesita, sembramos una semilla espiritual en el universo y en ocasiones, incluso en el corazón de la persona que agradeció nuestra ayuda. Cuando ayudes, asegúrate de no esperar nada a cambio porque si lo haces, terminarás decepcionado con la actitud de muchas personas. El universo se encargará de multiplicar tu aportación y de alguna forma lo recibirás. Esta es una ley universal que gobierna y unifica la vida y la materia.

Equilibrio: Mantener en armonía estas dos virtudes significa que nos preocupamos un poco más por nosotros mismos, pero a la misma vez nos esforzamos por cuidar de nuestros seres queridos, siempre y cuando esté bajo el marco de nuestras posibilidades.

"Elijo ser bondadoso porque me hace feliz. Pero defenderé mis intereses y mis seres queridos sin dudarlo. No te equivoques: soy feroz." - Desconocido

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