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Científico descubre portales magnéticos que conectan la Tierra con el Sol


Un investigador patrocinado por la NASA, el físico Jack Scudder de la Universidad de Iowa, ha desarrollado un método para que las astronaves que sondean el espacio puedan detectar portales magnéticos ocultos en las cercanías de la Tierra. Estos portales invisibles al ojo humano conectan el campo magnético de nuestro planeta con el del sol.

Durante mucho tiempo los investigadores han pensado que la Tierra y el sol deben estar conectados de alguna manera. La razón para pensar esto es porque la magnetosfera de la Tierra; la burbuja magnética que rodea nuestro planeta, está llena de partículas del sol que llegan a través del viento solar y penetran en las defensas magnéticas de nuestro planeta. Entran siguiendo líneas de campo magnético que se pueden rastrear desde tierra firme hasta la atmósfera del sol.

Un tema muy popular en la ciencia ficción son los "portales", una extraordinaria apertura en el espacio-tiempo que conecta a viajeros del espacio con puntos lejanos de la galaxia, el universo o universos paralelos. Un portal es una especie de atajo, un camino invisible, una puerta a lo desconocido.

Resulta que sí existen y un investigador financiado por la NASA en la Universidad de Iowa ha descubierto cómo encontrar estos portales.

El físico Jack Scudder, un experto en Física del plasma y Física espacial, de la Universidad de Iowa, explica lo siguiente:

"Los llamamos puntos X o regiones de difusión de electrones, son lugares donde el campo magnético de la Tierra se conecta al campo magnético del Sol, creando un camino ininterrumpido que conduce desde nuestro planeta a la atmósfera del Sol, a 93 millones de millas de distancia".

Las observaciones realizadas por la nave espacial THEMIS de la NASA y las sondas Cluster de Europa sugieren que estos portales magnéticos se abren y cierran decenas de veces cada día. Por lo general, están ubicadas a unas pocas decenas de miles de kilómetros de la Tierra, donde el campo geomagnético se encuentra con el viento solar.

La mayoría de los portales son pequeños y de corta duración; Otros son vastos y se mantienen activos dura mucho tiempo. Toneladas de partículas energéticas pueden fluir a través de las aberturas, calentando la atmósfera superior de la Tierra, provocando tormentas geomagnéticas e incendiando auroras polares brillantes.

En 2014 la NASA se planteó una misión llamada "MMS", que es la abreviatura en inglés para la Misión Multiescala Magnetosférica, con el fin de estudiar este raro fenómeno. Con cuatro detectores de partículas energéticas y sensores magnéticos, las cuatro naves espaciales de MMS se extendieron en la magnetosfera de la Tierra y rodearon los portales para observar cómo funcionan.

El único problema que existe es encontrar su localización. Como se mencionó anteriormente, algunos de estos portables suelen ser bastante breves, y no solo eso, los portales magnéticos son invisibles, inestables y esquivos. Se abren y se cierran sin avisar y no hay señales que nos guíen.

Lo que tenemos son señales, y los investigadores las han encontrado.

Los portales se forman a través del proceso de reconexión magnética. Mezclando líneas de fuerza magnética del sol y la Tierra, se entrecruzan y se unen para crear las aberturas. Los "puntos X" son donde tiene lugar el entrecruzamiento. La unión repentina de los campos magnéticos puede impulsar chorros de partículas cargadas desde el punto X, creando una "región de difusión de electrones".

Para aprender a identificar estos eventos, el investigador de la NASA, Scudder examinó los datos de una sonda espacial que orbitó la Tierra hace más de 15 años.

A fines de la década de 1990, la nave espacial Polar de la NASA pasó años en la magnetosfera de la Tierra, y encontró muchos puntos X durante su misión.

Debido a que Polar llevaba sensores similares a los de MMS, Scudder decidió ver cómo un punto X se miraba desde el ángulo de perspectiva de Polar. Al usar los datos de Polar, este investigador encontró cinco combinaciones simples de campo magnético y mediciones de partículas energéticas, algo que nos indica cuándo hemos encontrado un punto X o una región de difusión de electrones. Una nave espacial, debidamente equipada, puede hacer estas mediciones.

Esto significa que un solo miembro de MMS, que utiliza diagnósticos precisos, puede encontrar un portal y alertar a otros miembros de la misión. Los planificadores de la misión pensaron durante mucho tiempo que MMS podría tener que pasar aproximadamente un año aprendiendo a encontrar portales antes de poder estudiarlos. El trabajo de Scudder acorta este proceso, lo que permitió que MMS empezará a trabajar sin demora.

Es un atajo digno de los mejores portales de ciencia ficción, solo que esta vez los portales son reales. Y con las nuevas "señales" sabemos cómo encontrarlas.

Referencia del documento científico:
Jack Scudder. Los portales magnéticos conectan la Tierra con el Sol. NASA, publicado el 30 de octubre de 2008. Consultado el jueves, 13 de diciembre de 2018.

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