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Encuentran un diente de tiburón prehistórico incrustado en un gran reptil volador


En un artículo publicado en la revista PeerJ, los paleontólogos informan que encontraron un diente de tiburón incrustado en una vértebra cervical de 80 millones de años de antigüedad que perteneció al gran reptil volador llamado Pteranodon.

En la imagen superior se muestra una reconstrucción de la vida de un tiburón Cretoxyrhina de 8,2 pies (2,5 m) de largo, mordiendo el cuello de un Pteranodon de 16,4 pies (5 m). El comportamiento depredador de esta escena es especulativo con respecto a los datos ofrecidos por el espécimen de 80 millones de años, pero refleja el hecho de que el tiburón Cretoxyrhina generalmente se considera una especie depredadora y pone de manifiesto la gran ventaja de peso del tiburón contra el reptil volador Pterosaurio.

En la época del Cretácico Tardío, América del Norte estaba dividida por un gigantesco canal de agua llamado Mar interior occidental. Era una región biológicamente prolífica desde el Golfo de México hasta Canadá.

Aquí se encuentran algunos de los mejores fósiles del mundo de esta época, incluida la región de Kansas Chalk de Smoky Hill, donde se encontró el fósil recién descrito.

El espécimen se excavó en la década de 1960 y se guardó en el Museo de Historia Natural del Condado de Los Ángeles antes de que el Dr. Michael Habib de la Universidad del Sur de California y sus colegas lo sacaran para una serie de estudios.

Los científicos estaban intrigados por el diente de tiburón incrustado debido a que, de los más de 1,100 especímenes de Pteranodon encontrados, solo siete (o menos del 1%) muestran evidencia de interacción entre presa y depredador.



En la imagen superior se muestra el esqueleto en exhibición en el Museo de Historia Natural del Condado de Los Ángeles, con una sección resaltada de las vértebras que se muestra a continuación; (B) primer plano de la serie vertebral y diente de tiburón (indicado por una flecha). Se indican las vértebras cervicales III-VII. La barra de escala es de 50 mm; este es un valor aproximado basado en las mediciones publicadas de las vértebras.

Los Pteranodon eran maestros del cielo. Estos gigantescos reptiles voladores abundaban cuando los dinosaurios caminaban por la Tierra.

Portaron un cráneo de cresta conspicua, tenían una envergadura de 18 pies (5,5 m) y pesaban alrededor de 100 libras (45 kg). Podían viajar largas distancias, aterrizar y despegar en el agua y les gustaba cazar peces.

Pero los océanos cretáceos eran un lugar peligroso para todos los animales. Bajo las olas se escondían grandes reptiles carnívoros y tiburones.

Pero, ¿qué monstruo marino podría tener la fuerza suficiente como para atacar a un reptil volador prehistórico tan aterrador como el Pteranodon? ¿Como paso? ¿Y por qué estaba intacto el hueso del cuello?

Primero, los paleontólogos tuvieron que descartar que el diente de tiburón, de aproximadamente 1 pulgada (2,5 cm) de largo, no se incrustara de manera aleatoria a la vértebra de este Pteranodon; es decir, cabía la posibilidad de que tal vez ambos habían sido depositados en un cementerio prehistórico al mismo tiempo.

Los investigadores encontraron que el diente estaba atorado entre las crestas de las vértebras del cuello, lo que era una clara evidencia de una mordedura.

El diente pertenecía a un gran tiburón prehistórico llamado Cretoxyrhina mantelli. Este depredador en particular era grande, rápido y poderoso, de aproximadamente 8 pies (2.4 m) de largo y aproximadamente comparable en apariencia y comportamiento al gran tiburón blanco de la actualidad, aunque no están estrechamente relacionados.

En segundo lugar, el equipo se preguntó por qué se conservó la evidencia de ataque.

Por lo general, los tiburones pesados muerden huesos de Pterosaurios hasta dejarlos completamente rotos, dejando poco rastro de la evidencia. En este caso, el diente simplemente se atascó en una parte particularmente huesuda del cuello, lo que llevó a la conservación del fósil fortuito.

Tal descubrimiento de fósiles es algo tan raro que esta es la primera aparición en la historia documentada de esta especie de tiburón que interactúa con un Pterosaurio.

Tercero, si bien los investigadores nunca sabrán exactamente qué sucedió, es posible que el ataque se produjera cuando el Pteranodon estaba más vulnerable; cuando estaba semi-suspendido sobre el agua.

Mientras que el Pteranodon podía aterrizar y despegar en el agua, se encontraban en el mar, donde eran mucho más lentos, y tardaban bastante tiempo en despegar.

"Comprender la ecología de estos animales es importante para entender la vida en la Tierra a través del tiempo", dijo el Dr. Habib.

“¿En la actualidad existen tiburones que cazan aves marinas? Sí, existen. ¿Es algo único o los grandes tiburones han estado cazando criaturas voladoras durante millones de años? La respuesta es sí, lo han estado haciendo desde hace millones".

"Ahora sabemos que los tiburones han estado cazando animales voladores desde hace tanto tiempo como 80 millones de años", concluyen diciendo los paleontólogos.

Referencia del documento científico:
D.W.E. Hone et al. 2018. Evidencia del tiburón cretáceo Cretoxyrhina mantelli alimentándose de un Pterosaurio Pteranodon de la Formación Niobrara. PeerJ 6: e6031; doi: 10.7717 / peerj.6031

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