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La antigua civilización de Mesopotamia


La antigua Mesopotamia abrigó parte de las primeras civilizaciones de la humanidad. Su presencia en la región de los ríos Tigris y Éufrates fue fundamental para que los humanos, a partir del desarrollo de la agricultura y de la cría de animales, pudieran establecerse y formar ciudades por toda la región.

Varios pueblos formaron parte de esta civilización durante la antigüedad, entre ellos, se destacan los sumerios, amoritas, asirios y caldeos.

Ubicación de Mesopotamia
Pertenecía a una región ubicada en el Oriente Medio, lo que se conoce actualmente por Irak, entre dos importantes ríos: Tigris y Éufrates. Sus condiciones naturales, principalmente a causa de la fertilidad del suelo, permitieron que pequeñas aldeas se desarrollaran en este territorio.

La fertilidad del suelo estaba garantizada por el ciclo de inundaciones de los dos ríos que inundaban el suelo, creando charcas de agua con material orgánico. Este proceso natural permitía el desarrollo de la agricultura y la cría de animales.

¿Qué significa Mesopotamia?
Esta palabra es de origen griego y significa "tierra entre ríos". Es una mención directa a la importancia de los ríos en esa región.

Historia de la primera Civilización
Los primeros pueblos que se establecieron en la región fueron los sumerios. Las primeras ciudades fueron fundadas por ellos. Se cree que los sumerios llegaron al lugar alrededor del año 5000 antes de la era común. Algunas de las importantes ciudades construidas por los sumerios fueron Ur, Uruk y Nippur. Las ciudades sumerias eran consideradas ciudades-estado, es decir, poseían organización independiente una de las otras.


Los Sumerios

Esta civilización fue extremadamente importante para el desarrollo humano, pues allí se desarrollaron técnicas para importantes construcciones que permitieron al hombre mantener un control sobre la naturaleza. Este pueblo desarrolló represas para impedir el avance de las aguas de los ríos en tiempos de inundaciones, además de reservorios y canales de riego.

Además, se atribuye a los Sumerios el desarrollo de la primera forma de escritura de la humanidad: la escritura cuneiforme. Creada para mantener el control sobre la contabilidad de los palacios reales, esa escritura era hecha en bloques de arcilla con un instrumento puntiagudo llamado cuña.


Los Acadios

El dominio de los Sumerios terminó con la llegada de los Acadios, que conquistaron las ciudades de la región y fundaron el Imperio Acadio. Ellos tuvieron como rey a Sargón el Grande. El fue la primera persona de la historia registrada en crear un verdadero Imperio: el Imperio Acadio.

Sin embargo, el Imperio Acadio fue muy breve y luego fue sustituido por los Amoritas como pueblo predominante.


Los Babilonios

Los Amoritas, también conocidos como babilonios, se instalaron en la región alrededor del año 2000 antes de la era común. Ocuparon la ciudad de Babilonia y la transformaron en un gran centro urbano y comercial. Los historiadores afirman que rutas comerciales muy importantes pasaban por la ciudad y que los comerciantes llegaban de diferentes partes del mundo antiguo.

El establecimiento Amorita en Babilonia llevó a la formación del Primer Imperio Babilónico. Los Amoritas heredaron una fuerte influencia cultural de los sumerios y tuvieron como rey más importante a Hammurabi, responsable del desarrollo de un código que agrupaba antiguas leyes mesopotámicas y se conoció como el Código de Hammurabi.

Este código se basaba en un principio conocido como Ley de Talión, el cual tiene como lema "ojo por ojo, diente por diente", o sea, aquel que cometiera un delito tenía como pena un castigo proporcional al daño que había causado. El Código de Hammurabi fue precedido por otros conjuntos de leyes en Mesopotamia, como el Código de Ur Nammu.


Los Asirios

Tenían una amplia organización militar y eran ávidos de la guerra. Cuando alcanzaban dominar un determinado territorio, imponían castigos crueles a sus enemigos como forma de intimidarlos, para demostrar su hegemonía.

Además de éstos, los acadios, caldeos y amoritas, entre otros, también constituyeron la sociedad mesopotámica. Ellos eran pueblos politeístas, creían en varios dioses, y tenían un vínculo religioso con la naturaleza.

Estos pueblos también desarrollaron la economía a través de la agricultura y de los pequeños comercios de caravanas, sobre la base de una política centralizada en un emperador que gobernaba sobre todas las cosas.

El reino de los amoritas se debilitó después de la muerte de Hammurabi y fue reemplazado por los Asirios.

A partir del final del segundo milenio a. C., los asirios formaron una sociedad extremadamente militarizada. Alrededor del año 1200 a. C. iniciaron un proceso de expansión y conquista. Ellos conquistaron toda la región Mesopotámica, además de Palestina, Egipto y parte de Persia.

Los asirios eran conocidos por ser temibles guerreros que utilizaban técnicas violentas en combate y por tratar a sus prisioneros con extrema brutalidad. Los pueblos conquistados, además de ser gobernados de manera tiránica, eran obligados a pagar pesados tributos. La violencia de los asirios es vista por los historiadores como el motivo que dio inicio a innumerables revueltas que debilitan severamente el poder de los asirios sobre los pueblos conquistados hacia el siglo VII a. C.

El rey más importante de los asirios fue Asurbanipal, que fue conocido por ser un apreciador de la erudición y por mandar a construir la Biblioteca de Nínive, principal ciudad de Asiria. Esta biblioteca reunía miles de textos en escritura cuneiforme sobre diversos asuntos. Gran parte de lo que conocemos sobre Mesopotamia es por la Biblioteca de Nínive.


Los Caldeos

El deterioro del Imperio Asirio le permitió a los Caldeos conquistar la región mesopotámica y fundar el Segundo Imperio Babilónico en el año 612 a. C.

El imperio, formado por el pueblo de los Caldeos, fue breve y tuvo como principal rey a Nabucodonosor, responsable de reconquistar Palestina y toda Mesopotamia. Se atribuye a Nabucodonosor la construcción de los Jardines Suspensos de Babilonia, considerado una de las maravillas del mundo antiguo.

Los Caldeos fueron el último pueblo mesopotámico en desarrollado un Imperio. Su dominio se derrumbó después de la muerte de Nabucodonosor y por eso, fueron conquistados por los Persas, liderados por Ciro II en el año 539 a. C. Los persas eran un pueblo originario de Persia, región del actual Irán.

Surgimiento de la escritura
La agricultura floreció a orillas de los ríos Tigris y Eufrates. La base de la alimentación estaba compuesta por cereales, principalmente la cebada y, en segundo plano, el trigo.

El lino y el algodón también eran plantados. Con las obras hidráulicas, el excedente agrícola permitía el sustento de los reyes, de sus familias y de un número cada vez mayor de funcionarios públicos.

El comercio a base de intercambio también prosperó, pues esta región era, y aún es, muy pobre en metales, piedras preciosas o semipreciosas y madera. Cuanto más la producción agrícola aumentaba, más condiciones tenían los reyes para mandar emisarios del comercio a tierras lejanas y llevar nuevos productos para ampliar la productividad y ostentar su poder.

Además de la agricultura, pueblos nómadas vivían de la crianza de cabras, ovejas y cerdos, lo que complementaba la alimentación y el comercio en las ciudades. De ahí surgió la necesidad de desarrollar un sistema de escritura para mantener un registro de los ingresos que se estaban ampliando cada vez más.

La escritura se desarrolló para controlar la productividad. Las primeras plaquetas de arcilla que contienen la escritura cuneiforme demuestran claramente sus propósitos originales. Y estas plaquetas de arcilla están entre las formas de escritura más antiguas de la humanidad.


La religión en Mesopotamia

Los mesopotámicos adoraban diversas divinidades y creían que eran capaces de hacer tanto el bien como el mal. Los dioses se diferenciaban de los hombres por ser más fuertes, todopoderosos e inmortales. Cada ciudad tenía un dios propio, y cuando una alcanzaba predominio político sobre las otras, rendían más culto a su dios.

Por ejemplo, para los tiempos de Hammurabi, el dios Marduk de Babilonia fue adorado por todo el imperio.

La divinidad femenina más importante era Ishtar, diosa de la naturaleza y de la fecundidad. Los Sumerios creían que su principal función en la vida era rendir culto a sus dioses.

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