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Las personas con sentimientos de venganza tienen un cerebro menos desarrollado


El deseo de venganza puede ser la consecuencia de un sentimiento de ira. Pero, ¿es este el caso a nivel cerebral? ¿Qué sucede en el cerebro humano cuando siente la injusticia?

Para responder estas preguntas, los investigadores de la Universidad de Ginebra (UNIGE), Suiza, han desarrollado un juego de economia en el que un participante se enfrenta al comportamiento justo de un jugador y las provocaciones injustas de otro jugador. Luego los investigadores observaron, a través de imágenes cerebrales, qué áreas se activaron cuando el participante del estudio experimentó sentimientos de ira y de injusticia.

En una segunda fase, los científicos le dieron al participante que había sido previamente afectado la oportunidad de vengarse de todas las injusticias sufridas. Identificaron así la ubicación en el cerebro las activaciones que están relacionadas con la supresión del acto de venganza en la Corteza dorsolateral prefrontal (DLPFC). Los investigadores notaron que mientras más activo esté la Corteza dorsolateral prefrontal durante la fase de provocación, menos se vengará el participante. La Corteza dorsolateral prefrontal es la última área (46ª) en mielinizarse en el desarrollo del cerebro. En palabras resumidas, las personas que mejor controlan sus sentimientos y emociones de venganza, tienen un cerebro más desarrollado que las personas que no tienen dominio sobre esa clase de sentimientos.

Hasta ahora, los estudios de investigación sobre la ira y el comportamiento vengativo que resulta de la misma ira, se han basado principalmente en el recuerdo de un sentimiento de ira por parte de los participantes.

Olga Klimecki-Lenz, investigadora del Centro Suizo de Ciencias Afectivas (CISA) de UNIGE, quería identificar en tiempo real qué áreas del cerebro reaccionan cuando una persona se enoja y cómo este sentimiento se materializa en un comportamiento vengativo.

Jugando el Juego de Desigualdad

25 personas participaron en el Juego de Desigualdad, un juego de negocios creado por Olga Klimecki-Lenz para provocar un sentimiento de injusticia, luego de ira, antes de ofrecer a la "víctima" la posibilidad de vengarse. "El participante tiene interacciones de negocios con dos jugadores, cuyo comportamiento en está preprogramado, algo que los participantes desconocen", explica Olga Klimecki-Lenz. Un de los jugadores es amigable, ofrece al participante interacciones financieras mutuamente beneficiosas y envía mensajes agradables, mientras que el otro jugador solo se asegura de multiplicar sus propios beneficios, yendo en contra del interés del participante y enviando mensajes de burla y provocación".

El juego de negocios tiene lugar en tres fases, durante las cuales el participante se instala en un escáner de imágenes por resonancia magnética (MRI) que permite a los científicos medir su actividad cerebral. El participante se enfrenta con dos jugadores y los mensajes que recibe y emite.

En la primera fase, el participante tiene el control y elige qué ganancias distribuye a cada quién. "Notamos que, en promedio, los participantes aquí son justos con los otros jugadores", dice Olga Klimecki-Lenz.

La segunda fase es la de provocación: el participante recibe pasivamente las decisiones de los otros dos jugadores, y especialmente las provocaciones y la injusticia de uno de los jugador, que inducen una sensación de ira calificada en una escala de 0 a 10 por el propio participante afectado.

En la última fase, el participante vuelve a ser el maestro del juego y puede elegir vengarse o no, penalizando a los otros dos jugadores. En general, los participantes se mantuvieron amables con el jugador que fue justo con ellos, pero se vengaron de las injusticias cometidas por el jugador que fue injusto.

Identificando las áreas de ira en el cerebro

La fase de provocación jugó un papel crucial durante la localización de la sensación de enojo en el cerebro. "Fue durante esta fase que pudimos identificar qué áreas estaban relacionadas con los sentimientos de ira", agrega Olga Klimecki-Lenz.

Cuando los participantes miraban la fotografía del jugador que había sido injusto con ellos, gracias a la resonancia magnética los investigadores observaron la actividad del lóbulo temporal superior, así como también de la amígdala, conocida principalmente por su papel en la sensación de miedo y en el procesamiento de la relevancia de las emociones. Estas dos áreas se correlacionan con los sentimientos de ira: cuanto mayor es el nivel de ira manifestado por el participante, más fuerte es la actividad cerebral en esta área.

"Pero sobre todo, el juego de la desigualdad nos permitió identificar el papel crucial de la Corteza dorsolateral prefrontal (DL-PFC), una zona que es clave para la regulación de las emociones y que se encuentra en la parte frontal del cerebro", nos explica con entusiasmo Olga Klimecki-Lenz.

En promedio, los participantes se vengaron del jugador que fue injusto. Sin embargo, los investigadores observaron una variabilidad en el comportamiento que muestra que 11 participantes fueron justos con el jugador hostil que había sido injusto con ellos.

¿Pero por qué? El equipo de CISA observó que cuanto mayor era la actividad en la Corteza dorsolateral prefrontal durante la fase de provocación, menos participantes castigaron al jugador con actitud hostil. Por el contrario, la baja actividad en la Corteza dorsolateral prefrontal anunciaba una venganza más pronunciada contra el jugador hostil.

"Observamos que la Corteza dorsolateral prefrontal está coordinada con la Corteza motora que dirige los mecanismos que hacen que una persona adapte comportamientos de carácter vengativo o no vengativo", continúan diciendo los investigadores de CISA. "Por lo tanto, existe una fuerte correlación directa entre la actividad cerebral en la Corteza prefrontal dorsolateral, ahora conocida por la regulación emocional y las elecciones de comportamiento".


La Corteza dorsolateral prefrontal

¿Entonces, las personas con una fuerte actividad en la Corteza dorsolateral prefrontal tienen un cerebro más desarrollado?

Por primera vez, se ha identificado el importante papel que desempeña la Corteza dorsolateral prefrontal, neutralizando los sentimientos de venganza. "Uno entonces puede preguntarse si un aumento en la actividad de la Corteza dorsolateral prefrontal, obtenida a través de la estimulación magnética transcraneana, permitiría disminuir los actos de venganza o incluso suprimirlos", dice Olga Klimecki-Lenz.

Es normal sentir sentimientos de ira ante la injusticia. ¿Pero que se consigue con eso? las cosas solo pueden empeorar y llegar a extremos peligrosos cuando se empiezan a desarrollar sentimientos de ira que en última instancia pueden conducir a actos de venganza. La ira y los deseos de venganza solo pueden conducir a la violencia. Existen errores irreparables que se pueden cometer bajo un estado de ira, y como ejemplo tenemos los casos de asesinatos que nacen en discusiones sin sentido.

En algunos casos específicos, sentir deseos de venganza contra alguien que nos hizo daño o nos trató injustamente es inevitable, pero en la gran mayoría de las ocasiones, la opción más inteligente es ignorar y luego alejarse de esas personas tóxicas. Y probablemente esta sea una de las mayores diferencias entre un cerebro bien desarrollado y un cerebro menos desarrollado.

Los resultados de este estudio neuropsicológico fueron publicados en la revista Scientific Reports.

Referencia del documento científico:
Olga M. Klimecki et al. Distintas áreas cerebrales involucradas en la ira versus el castigo durante las interacciones sociales. Scientific Reports, volumen 8, número de artículo: 10556 (2018); DOI: 10.1038 / s41598-018-28863-3

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