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Qué hacer cuando caemos en las garras del estrés


Cuando experimentamos el estrés, nuestro sistema nervioso simpático se activa. Nuestro cuerpo dirige las hormonas del estrés, como la adrenalina, para responder. La salivación disminuye, la transpiración aumenta, la respiración se acelera, la frecuencia cardíaca se acelera, la digestión se desacelera, la presión arterial aumenta y el funcionamiento del sistema inmunológico disminuye.

Si bien estas reacciones a menudo nos protegen cuando enfrentamos un peligro inmediato y tangible, causan problemas cuando se activan crónicamente, como suele ser el caso con los factores estresantes modernos.

Esto ayuda a explicar por qué muchas personas con dificultades en su vida experimentan regularmente síntomas como boca seca, palmas sudorosas, dificultad para respirar, ritmo cardíaco irregular, náuseas, presión arterial alta y vulnerabilidad a las enfermedades. Los problemas como los dolores de cabeza, la depresión y la enfermedad cardíaca son cada vez más probables como resultado de la activación crónica del sistema nervioso simpático.

Un error común que la gente comete es pensar que las circunstancias externas determinan la cantidad de estrés que experimentan. Hay un núcleo de verdad en este concepto erróneo: cuando experimentamos eventos estresantes en la vida, es más probable que experimentemos resultados negativos. Sin embargo, en la misma circunstancia estresante, también es cierto que diferentes personas responderán de manera diferente. Es decir, mientras que algunos de nosotros que experimentamos un despido, una enfermedad, una mala calificación, un contratiempo financiero o una ruptura de una relación: unos experimentamos mayores efectos negativos, otros de nosotros, en las mismas circunstancias, nos revelamos ante esas circunstancias para emerger como alguien más fuerte y de éxito.

El afamado psiquiatra, Victor Frankl, hizo la misma observación en su clásico libro "El hombre en busca de sentido". Frankl fue deportado al campo de exterminio de Auschwitz durante la Segunda Guerra Mundial, presenciando y relatando los horribles abusos que sufrieron sus compañeros presos. Sin embargo, se dio cuenta de cómo algunos prisioneros respondían con mayor resiliencia que otros. Frankl escribió lo siguiente:

Hubo suficientes ejemplos, a menudo de naturaleza heroica, que demostraron que la apatía podía superarse y que la irritabilidad se suprimía. El hombre puede conservar un vestigio de libertad espiritual, de independencia mental, incluso en condiciones tan terribles de estrés psíquico y físico... Puede ser que sean pocos en número, pero ofrecen pruebas suficientes de que todo puede ser arrebatado de un hombre, menos una cosa: Lo último de las libertades humanas; elegir su actitud en cualquier conjunto de circunstancias, elegir su propio camino.

Para responder eficazmente a los factores del estrés en la vida, debemos darnos cuenta de que tenemos al menos algo de control sobre nuestra actitud. Aquellos que piensan que la vida está determinada por circunstancias externas, naturalmente terminan sucumbiendo al estrés. Sin embargo, aquellos que creen que existe cierto control en cada circunstancia, responden de manera positiva a cada desafío.

Puede ser muy difícil tener claridad mientras estás estresado. De hecho, la investigación generalmente muestra cómo nuestros pensamientos tienden a restringirse durante los episodios de emoción negativa.

Hay dos formas generales de lidiar con el estrés. Primero, el afrontamiento centrado en nuestro problema implica abordar las causas subyacentes de un factor estresante. En segundo lugar, el afrontamiento centrado en nuestras emociones implica abordar las emociones negativas que resultan de nuestros problemas.

Además, hay que hacer una distinción entre el afrontamiento orientado a la evitación y el afrontamiento orientado al enfoque. Cuando nos involucramos en el afrontamiento orientado a la evitación, buscamos evitar o distraernos de los problemas subyacentes que originan nuestro estrés y las emociones negativas asociadas con el estrés. Cuando nos involucramos en el afrontamiento orientado al enfoque, buscamos activamente abordar nuestros problemas y trabajamos para eliminar las emociones negativas.

Por lo general, según la investigación, el afrontamiento es mejor cuando utilizamos una combinación de afrontamiento orientado al enfoque y afrontamiento centrado en las emociones. Cuando evitamos o tratamos de distraernos de los problemas y de las emociones negativas, quizás podemos encontrar un alivio inmediato, pero los problemas no desaparecen solo por intentar olvidarlos.

Pregunta; ¿Qué estoy haciendo para evitar y distraerme de este factor estresante?.

Respuesta; Realmente no quiero ir al doctor, por temor a lo que va a encontrar, especialmente con estos dolores de cabeza que estoy sintiendo regularmente. (Y, para sentirse mejor, básicamente se está quedando en la casa viendo televisión, ¡lo que probablemente tampoco está ayudando con los dolores de cabeza!)

Siguiente pregunta: ¿Qué puedo hacer para abordar las causas subyacentes de este factor de estrés?

Al darnos cuenta de lo que estamos haciendo para evitar el problema, podemos empezar a tomar acción para resolver el problema.

Pregunta final: ¿Qué puedo hacer para abordar activamente y trabajar directamente con las emociones negativas que estoy experimentando debido a este factor estresante?

Comienza el día leyendo al menos una frase que se relaciona con tu vida. Habla con algunos amigos sobre lo que estás experimentando. Tómate esto un día a la vez, no pienses tanto en el futuro ni en lo que pasara. Finalmente, cuídate haciendo ejercicio, durmiendo lo suficiente, comiendo alimentos que te den vida, no que te resten.

Sistema nervioso parasimpático
Anteriormente mencioné que el sistema nervioso simpático es lo que se activa en momentos de estrés. También hay un sistema de contrapeso llamado Sistema Nervioso Parasimpático. Cuando este sistema se activa, aumenta la salivación, disminuye la transpiración, disminuye la respiración, disminuye la frecuencia cardíaca, mejora la digestión, disminuye la presión arterial y aumenta el funcionamiento del sistema inmunológico. Nos volvemos más saludables física, psicológica y emocionalmente.

Todo lo que desencadena una mayor actividad del sistema nervioso parasimpático disminuye la respuesta al estrés, y todo lo que hace que se active este sistema, probablemente difiere entre las personas.

Estos factores, en algunas personas, podrían ser la fe, la esperanza, la meditación, el yoga, el ejercicio, la lectura.... etcétera....

Reconozco que mis ejemplos puede parecer triviales, pero cada persona es un mundo. Todos y cada uno de nosotros reaccionamos de diferente manera a una situación dada. Más importante aún, el proceso que he descrito en artículo se puede utilizar en casi cualquier situación estresante, simplemente identificando lo que te estresa y elaborando un plan. Confia en ti mismo. Esto marcará la diferencia.

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