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Los internados intentaron “matar al indio” mediante la asimilación cultural forzada


La asimilación cultural es un modo de designar el proceso de integración de un grupo etno-cultural — tal como los inmigrantes, grupos étnicos minoritarios y otros — en una comunidad dominante, no necesariamente mayor, dentro de lo que se considera establecido como lo común.

"Mata al indio en él, y salva al hombre".

Esa fue la mentalidad según la cual el gobierno de los Estados Unidos obligó a decenas de miles de niños nativos estadounidenses a asistir a los internados de "asimilación cultural" a fines del siglo XIX.

Décadas más tarde, esas palabras, pronunciadas en un discurso por el capitán de caballería estadounidense Richard Henry Pratt, quien abrió el primer internado de ese tipo en Carlisle, Pensilvania, han llegado a simbolizar la brutalidad del sistema de internados para la asimilación cultural de niños nativos.

La historia de esta asimilación forzada está lejos de haber acabado. El 7 de agosto de 2017, el Ejército de los Estados Unidos comenzó a exhumar las tumbas de tres niños de la tribu Arapajó del Norte, que habían muerto en el Internado Industrial Indígena Carlisle de Pratt en la década de 1880. Los nombres de los niños eran Little Chief, Horse y Little Plume, nombres que tenían prohibido usar en la escuela.

Los estudiantes del internado Carlisle y las aproximadamente 150 escuelas similares que abrió el gobierno fueron susceptibles a infecciones mortales como la tuberculosis y la gripe. Durante la operación de Carlisle entre 1879 y 1918, casi 200 niños más fueron enterrados en el mismo cementerio que los niños de la tribu Arapajó del Norte, informa The Washington Post.


Ley de Expulsión de Nativos

Carlisle y otros internados formaron parte de una larga historia de intentos por parte de Estados Unidos para matar, eliminar o amedrentar a los nativos. En 1830, los estadounidenses obligaron a los nativos a trasladarse al oeste del Mississippi para hacer espacio para la expansión de los Estados Unidos, con la famosa "Ley de Expulsión de Indios". Esto se hacía para no vivir entre los nativos y así, evitar una posible "contaminación cultural y biológica". Pero unas décadas más tarde, a los anglosajones les preocupaba quedarse sin lugares para reubicar a los habitantes originales de esos territorios.

No conformes con expulsar a los nativos de sus tierras ancestrales, los anglosajones querían continuar expulsandolos de sus nuevas tierras, hasta prácticamente eliminarlos.

"A medida que la población anglosajona crecía en los Estados Unidos y la gente se asentaba más al oeste del Mississippi, a fines del siglo XIX, había una creciente presión sobre los grupos recientemente expulsados para que abandonaran parte de sus nuevas tierras".

_ Sociedad Histórica de Minnesota.

Como ya no había más territorio occidental para expulsarlos, los Estados Unidos decidieron expulsar a los nativos americanos a través de la asimilación cultural. En 1885, el Comisionado de Asuntos Indios, Hiram Price, explicó la lógica detrás de esta nueva política terrorista, afirmando lo siguiente: "Es más barato darles educación que luchar contra ellos".


Tres niños Sioux cuando llegaron al Internado Carlisle en 1883, el antes y el después

Como parte de este esfuerzo federal por la asimilación cultural, los internados prohibieron a los niños nativos usar sus propios idiomas y nombres, así como practicar su religión y cultura. Recibieron nuevos nombres, ropa y cortes de pelo anglo-estadounidenses, y les dijeron que debían abandonar su forma de vida porque era inferior a la de ellos, los anglosajones.

Aunque los internados dejaron un legado devastador, no lograron erradicar las culturas de los nativos estadounidenses como esperaba el gobierno federal. Más tarde, los Locutores de Claves Navajo que ayudaron a los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial reflexionarían sobre la ironía de esta asimilación cultural forzada en sus vidas.

"Como adultos, [los Locutores de Claves] encontraron desconcertante que el mismo gobierno que había tratado de quitarles su idioma en los internados, luego les diera un papel crítico hablando su idioma en el servicio militar", cuenta el Museo Nacional de los Indios Estadounidenses.

Además de los Arapajó del Norte en Wyoming, los Rosebud Sioux de Dakota del Sur y los nativos de Alaska también buscan que Carlisle les devuelva los restos de niños, informa The Philadelphia Inquirer. Sin embargo, si los resultados de la búsqueda de la tribu Arapajó del Norte son un ejemplo, esto puede resultar bastante difícil.

El 14 de agosto de 2017, el Ejército envió los restos de Little Chief y Horse a sus familiares en la reserva de Wind River. La tribu Arapajó del Norte los enterrará el 18 de agosto de 2017. Sin embargo, Little Plume no fue devuelto porque no fue encontrado. En lo que se suponía que era su ataúd, los arqueólogos descubrieron los huesos de otros dos niños que no podrían haber sido Little Plume, porque sus edades no coincidían con la de Little Plume.

Los investigadores no están seguros de quiénes son esas dos personas o de dónde podría estar Little Plume, y la tribu Arapajó del Norte no ha declarado si seguirán buscándolo. Por ahora, el Ejército estadounidense ha vuelto a enterrar a los dos niños que desenterró, y Little Plume sigue siendo uno de los muchos niños desaparecidos del internado Carlisle.

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