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El Círculo del Infinito y el Cuadrado de la Muerte


El número Cuatro está representado por el cuadrado, que simboliza el mundo físico y los cuatro elementos: agua, tierra, aire y fuego. El número Uno está representado por el círculo. Trata con el reino espiritual, ya que todo viene del Uno; la fuente infinita de toda la existencia.

Jesús en la cruz representa la conciencia divina crucificada sobre los cuatro elementos del reino físico. Por otra parte, el pentagrama en su totalidad representa los Cinco elementos, el quinto es el éter. Por lo tanto, el hombre en el cuadrado está atado por fuerzas físicas, mientras que el hombre que está en el círculo ha rompido los límites del plano físico y alcanzó la iluminación espiritual.

El desarrollo del hombre se encuentra en la armonización de sus centros de conciencia con los planos externos del universo mediante la sintonización del ser Inferior con el ser Mayor. De esta manera, las chispas diminutas obtienen la capacidad de hablar con su padre, la gran chispa divina. Todo esto ocurre cuando la vida se libera de la forma, no mediante la destrucción de la forma, sino mediante la regeneración de los cuerpos, un proceso simbolizado matemáticamente por la liberación del Uno, es decir; el circulo infinito, del Cuatro, el cuadrado que presenta la tumba física de las limitaciones.

Estos Cuatro cuerpos son nuestra cruz, sobre la cual se crucifica al Uno. Enterrados en la materialidad, solo vemos el Cuatro. Al revivir y armonizar esta cruz a través de la vida correcta, el Uno brilla y el hombre se convierte en el Cinco divino.


El Cuatro en Astrología

En la Astrología, el Cuatro está simbolizado como un cuadrado, uno de los llamados aspectos malignos de un horóscopo. Simplemente significa que los puntos donde cae el cuadrado, la cristalización aún no ha dado lugar para la vitalización. El cuadrado nos presenta un problema a resolver, y por lo tanto es un gran benefactor a pesar de su opresión.

La materia siempre se opone a su propia vitalización debido a su negación. La materia, simbolizada por el bloque de sal en la alquimia, es simbólica del cuerpo que, aunque no está regenerado, busca sofocar y destruir la vida encerrada en su interior.

El cuadrado, por lo tanto, es el símbolo de nuestra tumba, y este santo sepulcro es la tumba de la materia en la que está enterrada nuestra propia naturaleza espiritual. Esta es la cruz de cuatro brazos que el hombre debe llevar si quiere alcanzar el estrado de la Divinidad.

Cuando no cuidamos nuestro cuerpo físico adecuadamente, una esquina del cuadrado nos golpea; cuando aún no dominamos nuestras emociones, entonces cae la segunda esquina del cuadrado; cuando nuestros sistemas vitales se agotan, el tercer ángulo se desploma; todo esto mientras nuestros pensamientos destructivos reaccionan sobre nosotros en el cuarto rincón del cuadrado. Una vez caemos en este estado mental "el mundo se nos cae encima", aunque no sea literario, así lo sentimos a nivel espiritual.

Este párrafo esotérico, de valor filosófico espiritual, nos muestra cómo los seres humanos cavan su propia tumba. Es decir, cuando no hemos sido fieles al estudio de este conocimiento, nuestra naturaleza colapsa y nos encerramos en la tumba de la materia, representada bajo el símbolo del Cuatro.

Por sus pensamientos, sentimientos y acciones, el hombre transmuta lentamente esta tumba, cuadrada de piedra, en un cubo de vidrio desde el cual, la luz del espíritu brilla como la luz brilla a través de una linterna protectora de vidrios oscurecidos. Su deber actual es limpiar el envase, lugar de morada de la mente, alma y espíritu.


El Cinco del Misticismo

En conocimiento antiguo, Cinco es la mano de un filósofo. Está formado por los cuatro elementos de la naturaleza, más el espíritu, que, como la coordinación entre el pulgar humano y los otros cuatro dedos, coopera con los cuatro elementos pero no está con ellos, ya que funciona por oposición.

La figura humana es un Cinco. Cinco se llama el Cristo, y en el Tarot es el hierofante o sacerdote, porque es el espíritu del hombre celestial que se levanta de la tumba de la materia.

Aquellos que han vivido a través de las leyes del Cuatro y se han dominado a sí mismos hasta convertirse en sus propios gobernantes, consejeros, guías y finalmente sus propios maestros, se han convertido en el Cinco, es decir, se han liberado del ataúd de la materia.

La forma geométrica de esta condición suprema a la que muy pocos han conseguido acceder es la pirámide, en la que una esquina se eleva desde las Cuatro esquinas de la base. Cuando los Cuatro elementos se han convertido en el pedestal sobre el cual el espíritu se erige como una ciudad sobre una colina, y no en muros de piedra que lo cierran en un Cuadrado, entonces el hombre ha alcanzado el número espiritual del Cinco; Esta es la auto maestría y lugar de morada de aquellos que han alcanzado un estado mental imperturbable.

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