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Estudio revela que las Islas Marshall son más radiactivas que Chernóbil y Fukushima


Desde 1946 hasta 1958, los Estados Unidos probaron 67 armas nucleares en las Islas Marshall, una constelación remota de atolones en el Océano Pacífico que en ese momento era un territorio de confianza de los EE. UU. Dos atolones, Bikini y Enewetak, se utilizaron como punto cero para las pruebas, lo que causó una contaminación ambiental sin precedentes en la historia.

Según una nueva investigación, presentada en tres documentos científicos en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias, los niveles de radiación en algunas regiones de las islas son todavía mucho más altos que en las áreas afectadas por los accidentes nucleares de Chernóbil y Fukushima.

La historia
Los Estados Unidos realizaron pruebas nucleares en atolones Bikini y Enewetak en el norte de las Islas Marshall entre 1946 y 1958.

El 1 de marzo de 1954, el ejército de los Estados Unidos detonó su arma termonuclear más grande en una isla ubicada en el borde noroeste del atolón Bikini. El arma, cuyo nombre en código es Castle Bravo, lanzó una energía equivalente a 15 millones de toneladas de TNT (15 megatones).

Castle Bravo fue detonada el 28 de febrero de 1954 (Horario Mundial). Esto dio lugar a una contaminación radiológica que se extendió a las islas cercanas (incluyendo los habitantes allí), así como un barco de pesca japonés (Daigo Fukuryu Maru), resultando en una muerte directa y continuos problemas de salud para muchas de las personas expuestas. La reacción del público a las pruebas y la concienciación de los efectos a largo plazo de las secuelas nucleares se ha atribuido como parte de la motivación para el Tratado de prohibición parcial de los ensayos nucleares de 1963.

Tanto en lo teórico como en lo experimental, las Islas Marshall se utilizaron como "ratón de laboratorio" para analizar los efectos de la radiación en la salud humana. El incidente permitió investigar los efectos en la salud de las poblaciones locales de distintos tipos de contaminación radiactiva, así como las distintas patologías que afectaron a esas personas, incluyendo niños, mujeres, y los nacidos después.

Las Islas Marshall han experimentado un rápido crecimiento en sus niveles de población desde la década de 1960. La mayoría de los residentes de la nación viven en dos islas atestadas de personas y no pueden regresar a sus islas de origen debido a la contaminación nuclear que dejó Estados Unidos.

"Nuestros tres estudios mostraron que la concentración de isótopos nucleares en algunas de las islas estaba muy por encima del límite legal de exposición establecido en los acuerdos entre los Estados Unidos y la República de las Islas Marshall", dijeron los autores principales del estudio, Emlyn Hughes y Malvin Ruderman, y sus colegas de la Universidad de Columbia.

Los estudios científicos

En el primer estudio, los investigadores evaluaron las condiciones radiológicas actuales en cuatro atolones afectados; Enewetak, Bikini, Rongelap y Utirik, en el norte de las Islas Marshall.

Midieron la radiación gamma externa en nueve islas y las concentraciones de americio-241, cesio-137, plutonio-238 y plutonio-239/240 en las muestras de suelo de 11 islas.

En el segundo estudio, los científicos midieron las concentraciones de plutonio-239/240, plutonio-238, americio-241, bismuto-207 y cesio-137 en los núcleos del sitio del cráter de la bomba Bravo.

"Encontramos niveles de radiación de orden de magnitud por encima del límite para el plutonio-239/240, el americio-241 y el bismuto-207 en los 25 cm superiores de sedimentos en todo el cráter Bravo, la ubicación exacta de la prueba de armas nucleares más grande de los EE. UU." dijeron los científicos.

En el tercer estudio, el equipo determinó los niveles de contaminación por cesio-137 en más de 200 frutas, principalmente cocos y pandanos, de 11 islas en cuatro atolones.

Los investigadores encontraron que la contaminación, aun después de todos estos años, permanece por encima de los límites establecidos por las normas internacionales de seguridad en las frutas medidas.

"Basándonos en nuestros resultados, llegamos a la conclusión de que para garantizar una reubicación segura en los atolones Bikini y Rongelap, parece que es necesario realizar más remediaciones ambientales, para evitar la exposición potencialmente dañina a la radiación", dijeron los investigadores.

Referencia de los documentos científicos:
Maveric K.I.L. Abella et al. Mediciones de radiación gamma y actividad del suelo en el norte de las Islas Marshall. PNAS, publicado en línea el 15 de julio de 2019; doi: 10.1073 / pnas.1903421116

Emlyn W. Hughes et al. Mapas de radiación de los sedimentos oceánicos del cráter de Castle Bravo. PNAS, publicado en línea el 15 de julio de 2019; doi: 10.1073 / pnas.1903478116

Carlisle E. W. Topping et al. Medición en el sitio de la contaminación por cesio-137 en frutos del norte de las Islas Marshall. PNAS, publicado en línea el 15 de julio de 2019; doi: 10.1073 / pnas.1903481116

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