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Tácticas de psicología: Mantente firme ante la gente que busca intimidarte


Los humanos son criaturas profundamente sociales. Necesitan sentirse rodeadas de otras personas para sentirse bien, al menos es así para la gran mayoría. Pasamos la mayor parte de nuestra vida trabajando, comiendo, durmiendo y jugando en grupos que van desde dos personas hasta agrupaciones de naciones enteras. ¿Ahora resulta que lo que dijo el "presidente X" del país que no conozco tiene que importarme y afectarme? Qué mundo tan curioso en el que vivimos, pero quizás no tan curioso como la psicología de la criatura que interpreta, agrega sentido y valor a lo que escucha. Vivimos en tiempos interesantes, sin duda.

Entre los tejidos de nuestras relaciones humanas hay varios hilos principales que necesitamos entender. Uno de estos "hilos" es el poder sobre los demás. La mayoría de la gente no busca poder sobre sí misma y sobre su propio destino, entre más atención prestas a la criatura humana, más evidentes se vuelven sus intenciones. La única pregunta es, ¿usamos nuestro poder para hacer bien o para hacer daño?

El poder es neutral; se puede utilizar con fines beneficiosos, como los padres que protegen a sus hijos o los líderes que promueven el estado de derecho. También se puede utilizar con fines perjudiciales, como los padres que abusan física, emocional y verbalmente de sus niños, o los líderes políticos que elogian la violencia contra sus críticos.

El abuso de poder se puede llamar de muchas maneras; intimidación, fraude, discriminación y tiranía. Usaré un término que sea familiar para todos y que llegue a nuestra naturaleza como primates sociales que somos: intimidación.

Los intimidadores son, desafortunadamente, individuos comunes en todo el mundo. Dale un ápice de poder a un primate subdesarrollado a nivel mental y observa cómo se infla intimidando a los más vulnerables. A lo largo de la historia y en la actualidad, desde entornos familiares y patios escolares hasta salas de juntas corporativas y palacios presidenciales, estos individuos crean una gran cantidad de sufrimiento humano. ¿Qué podemos hacer al respecto?

Conocer cómo piensan es esencial para doblegar su espíritu intimidatorio. En un breve espacio de tiempo, ofreceré algunas sugerencias. Si te apetece, puedes poner estas sugerencias en práctica con algunos de esos individuos intimidadores que quizás has conocido u observado.

Reconociendo a los intimidadores

Dominante: tienen que ser el macho alfa" en todo lugar. Buscan encontrar blancos que parecen más débiles. Son incapaces de sentir compasión por alguien.

Defensivo: nunca es su culpa. Culpan y desprecian a los demás. Evitan la responsabilidad personal. Son capaces de inventar o construir cualquier excusa para evitar su responsabilidad en cualquier situación dada.

Engañoso: manipulan cualquier queja que tengas contra ellos para obtener el apoyo de la gente. Engañan y ocultan la verdad, ya que su poder se basa en mentiras: en ocasiones delicadas, podrían pretender que todo está bien, o decir que es más importante prestar atención a otra cosa, o afirmar falsamente que "ambas partes lo hacen", es decir; que ambas partes cometen errores o que actuaron mal. Desde los parques infantiles hasta los parlamentos, las personas con un estilo de personalidad autoritaria tienen afinidad por intimidar y formar así el núcleo de sus seguidores.

Compasión por ellos
En el fondo, la mente del individuo que pretende intimidarte es un infierno de sentimientos amargos, debilidad y vergüenza, que siempre amenazan con invadir sus emociones. Guardan mucho sufrimiento que pretenden ocultar con su actitud intimidatoria. Debemos tener cierto nivel de compasión por esas mentes atrapadas en la agonía y el dolor. Y, por supuesto, los objetivos de los intimidadores merecen nuestra atención. Incluso si no puedes hacer nada para ayudarlos, la compasión por su dolor sigue siendo auténtica de nuestra parte.

Nómbralo
Di la verdad. Díselo a los demás. Y si corresponde, dile la verdad al individuo que pretende intimidarte. Esta podría ser una versión de esa verdad:

Eres un debilucho que esconde su sufrimiento y amargura debajo de un disfraz de bravucón. Eres un fraude; te mientes y le mientes a los demás para obtener poder. Actúas duro por fuera, pero eres blandito por dentro: la realidad es que eres débil y siempre estás asustado, por eso actúas así. Vives con el miedo perpetuo de ser descubierto y llamado por lo que eres; un fracasado emocional. Puedes hacerle daño a quien te dé la gana, pero a mi no me engaña tu disfraz, yo no te tengo miedo. Veo claramente lo que eres: un cobarde.

Los intimidadores pueden adquirir autoridad institucional pero nunca legitimidad moral. Saben que su poder está en una cuerda floja y podrían caer al precipicio en cualquier momento. Cuanto más incómodos se sienten, más se inventan quejas, agitan la bandera del patriotismo y se paran frente a los micrófonos para tratar de manipular la débil psicología de la gente, presentándose como la víctima y "el salvador" de la situación.

Nombra al mentiroso, al manipulador, al débil que pretende intimidar a los demás para sentirse fuerte. El que es verdaderamente fuerte de mente y espíritu no necesita parecerlo, ni actuar como si lo fuera, ni tampoco decirlo o convencer a nadie de que lo es.

Rodéate de buenos amigos
Los intimidadores se dirigen a personas solitarias y grupos minoritarios para mostrar dominio y crear miedo entre ellos. El miedo de los más débiles se convierte en un nutriente esencial para la supervivencia del intimidador. Sin minorías y personas solitarias a quién intimidar, su poder no es nada. Así que reúne aliados que te puedan apoyar si te sientes intimidado por uno de esos debiluchos bravucones. También, pídele a los demás que se enfrenten a los intimidadores; mantenerse al margen solo perpetúa la intimidación.

Y juntos, párate con aquellos que están siendo intimidados. Puede que no haga mucha diferencia material, pero siempre hace una diferencia moral y psicológica, tanto para ti como persona como para aquellos que te necesitan, cuando te pones de pie ante el intimidador.

Castigando a los intimidadores
Me refiero a "castigar" en el sentido de la justicia, no de venganza. Siempre lo digo; la indiferencia es la forma de castigo más amarga que se le puede aplicar a alguien. Como mencione anteriormente, los humanos son criaturas sociales que desde su nacimiento están en busca de atención, ¿y qué pasa cuando no se les da la atención que demandan? El sufrimiento los invade, pero en ciertas ocasiones específicas, la indiferencia no es una opción y la confrontación directa es la única manera de solucionar el problema.

El acto de intimidar a los demás es gratificante para un intimidador, incluso si no hay un beneficio concreto, con excepción del miedo que despiertan en las víctimas. Es como tirar de una palanca agradable, en una máquina tragamonedas, que a veces ofrece un premio gordo: si eres un intimidador, ¿por qué no seguir tirando de la palanca? Entonces debe haber un precio a pagar, de lo contrario, ¿por qué parar de tirar de la palanca?

Dado que intimidar es algo muy común, se han desarrollado una variedad de formas de castigar a los intimidadores. En casos generalizados, dependiendo de la situación, podrías hacer lo siguiente:

Con confianza moral, nombrar al intimidador por lo que es
Disputar sus falsas afirmaciones
Reírte del intimidador (generalmente son de piel delgada)
Enfrentar sus mentiras, incluida la negación de los daños que están haciendo
Construir fuentes de poder que te permiten desafiar al intimidador
Confrontar a los cómplices del intimidador
Denunciarlos involucrando al sistema judicial
Sacar a los intimidadores de sus puestos de poder

En ocasiones los intimidadores dejan de intimidar, a veces con un cambio admirable en su corazón. Cuando sea apropiado, podemos ofrecer formas para que un ex intimidador se una al grupo.

Analiza la imagen completa
Como dije antes, los intimidadores están en todas partes. Desde una perspectiva sociológica, son una plaga difícil de erradicar. Los intimidadores de la política, por ejemplo, obtienen poder de las quejas de los demás; ellos se presentan como la solución a las quejas y problemas de la gente. Esto se debe a que mucha gente ha sido adoctrinada para ver a los políticos como "el mago con la varita magica" que solucionará todas sus poblemas, derivados de decisiones personales realmente pobres. Abordar esos problemas nosotros mismos reduce el poder del intimidador.

Los intimidadores intentan dominar nuestra atención de la misma manera que tratan de dominar todo lo demás. Son criaturas en busca de atención y se basan de todos los medios para obtenerla. Ellos tienen que ser el centro de atención del mundo y dicen cualquier cosa para asegurarse de eso. Pero hay un mundo más grande, más allá de su control. Contiene muchas cosas que funcionan, son agradables, hermosas y virtuosas. Desconéctate de la indignación interior y de todo lo indefenso que te puedas sentir, pues eso no te llevará a ningún lugar. Camina por encima de su odio y nunca permitas que invadan tu mente.

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