El abuso verbal es una forma de violencia que puede ser similar al abuso físico


La investigación del trauma parece disipar la aparente inocencia del abuso verbal. Cuando alguien dice no, significa no. Sentirse con derecho a continuar compartiendo información cuando alguien dice que no le interesa, es una violación. Especialmente cuando compartir esa información es un ataque.

La agresión verbal se describe como una forma destructiva de comunicación destinada a dañar el concepto de la otra persona y producir emociones negativas. Los niños son los que más sufren el abuso verbal en sus familias y en la sociedad. Abusar a nivel verbal y emocional de un niño puede dejar traumas de por vida en su mente.

El abuso verbal y el abuso físico comparten elementos comunes. Si bien abusar a nivel verbal y emocional no son agresiones físicas manifiestas, aún nos afectan físicamente a través del trauma que causan en nuestro sistema nervioso, nuestro cerebro y nuestra psique en general. Sentimos el abuso verbal a nivel físico, incluso si no nos han tocado físicamente.

¿Entonces, en donde están los límites de la libertad de expresión? Muy simple, tus derechos se acaban en donde terminan los derechos de los demás. Esto incluye a los niños, hijos nuestros o hijos de alguien más. El problema no son los niños, el problema son los adultos con problemas emocionales que utilizan a los niños para descargar su ira y sus comentarios abusivos. Por esto motivo me quiero enfocar en los adultos.

Identificando el problema
Hay momentos en que necesitamos entender la ira de alguien por lo que es; podríamos estar tratando con una persona con algún desorden mental no diagnosticado. En ocasiones nosotros podemos ser los agresores. Todos los seres humanos somos criaturas emocionales. Es una característica muy notable de los mamíferos. Sin embargo, en la mayoría de los casos no podemos ni estamos listos para recibir las emociones de los demás. Podemos ser groseros y lastimar sus sentimientos sin darnos cuenta. Todos hemos tenido esos días, donde estamos cansados, estresados, hambrientos, abrumados con otras cosas y simplemente no tenemos tiempo para empatizar con las dificultades de los demás.

Mantener nuestros problemas emocionales con nosotros mismos y luego compartirlos en un mejor momento, y tener esto preestablecido, por ejemplo, con su pareja, es honrar y proteger la relación. Si sabes que has tenido un mal día y tu pareja parece estar en ese mismo estado de ánimo, sé más inteligente que tus emociones: puedes decir "amor, he tenido un muy mal día, podemos dejar esta discusión para después. Ahora solo necesito descansar y luego platicamos".

Un buen baño ayuda mucho. También dormir, eso ayuda a relajar el cuerpo y el cerebro toma tiempo para reorganizar detalles. Es una forma de sabiduría, porque quizás sabemos que las cosas en el trabajo no están funcionando tan bien como nos gustaría. Para esto, podemos comunicar nuestro deseo de escuchar al otro en un mejor momento. En todos los casos, la comunicación y el respeto por los problemas de la otra persona es algo esencial en una relación saludable. Dicho esto, a veces compartir nuestros problemas no puede esperar y debe hacerse en el instante, como, por ejemplo; durante alguna urgencia. En estos casos, haga lo posible por regular, escuchar y respetar a la otra parte.

Cuando alguien dice que no quiere escuchar lo que tienes que decir, no importa cuál sea su razón, también tienes que respetar esa posición. Esto puede ser difícil mientras te enojas o te sientes con derecho a compartir lo que quieres. Y a veces ese derecho (como cuando nos sentimos perjudicados) está justificado.

Si estamos en el lado receptor cuando alguien que dice «No» a nuestro discurso, es fácil sentirnos rechazados. Y podríamos sentir que han presionado nuestros "botones de rechazo y abandono". Mira, nuestras necesidades no se satisfarán todo el tiempo. Al niño en nosotros no le gusta este razonamiento; el adulto en nosotros lo acepta como un hecho. Es una gracia cuando nuestras necesidades emocionales se satisfacen en una relación, cuando alguien da la bienvenida a nuestras verdaderas emociones, tan hábilmente como podamos compartirlas.

Ser escuchado es importante en cualquier relación. Si alguien cercano a usted nunca está dispuesto a escucharlo, este es un problema diferente. Para algunos, nunca hay un buen momento y lugar para compartir con su pareja. Esto suele ser un signo de indisponibilidad emocional. Irónicamente, estas personas a menudo se sienten con derecho de compartir sus problemas con nosotros, pero no saben escuchar ni reconocer nuestro esfuerzo a cambio. Para esta clase de personas egocéntricas, todo se trata de ellas. Esta es una forma de narcisismo, hipocresía y heridas subyacentes, generalmente no reconocidas.

En algunos casos de pareja, el problema puede ser falta de interés por la otra persona. Sucede mucho en relaciones que llevan años funcionando. Con el tiempo todo se desgasta y se vuelve monótono. Yo recomiendo darle un poco de espacio personal a la otra persona. Hacer que te extrañe también, sin olvidar o descuidar demasiado a su pareja.

Si alguien no puede escucharnos, no es recomendable forzarnos a entrar en su fortaleza emocional. Entre algunas cosas que podemos hacer es: encontrar una forma diferente de comunicarnos con la otra persona, o: buscar el consejo de un amigo o terapeuta, o: considerar terminar la relación cuando has hecho todo lo que puedes para acercarte, pero su pareja no cambia.

Inteligencia emocional
Al igual que llorar y derrumbarse frente a alguien que amamos, la ira tiene su lugar para la expresión emocional. Todas las emociones tienen su lugar en una relación sentimental, pero deben compartirse hábilmente, lo que significa ser emocionalmente inteligentes sobre cómo, cuándo, por qué y dónde lo hacemos.

Poder ser vulnerable con otro ser humano es clave para la intimidad y construir una alianza sentimental fuerte. Sin este elemento, los problemas no se resuelven y pueden generar resentimientos latentes que provocan constantes disputas, frustración y ataques pasivo - agresivos. Es por eso que la buena comunicación, que requiere sabiduría emocional, en las relaciones es tan importante. Tal sabiduría incluye respetar los límites de los demás, incluso cuando nos sentimos con derecho a decir algo que no será bien recibido en el otro extremo.

Nada de esto es fácil, especialmente cuando nos encontramos en el calor emocional del momento, y es una ciencia imperfecta. Tenemos que reconocer nuestras limitaciones emocionales e intelectuales. Llegan momentos donde podemos perder el control, está bien, después de todo solo somos seres humanos y cometemos errores. Pero generalmente podemos hacerlo mejor, especialmente con nuestra pareja o seres amados cercanos. Quizás allí es donde debemos empezar. Respetar un "no" es, en última instancia, respetarte a ti mismo y a la soberanía inviolable del otro.

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