El legado de Homo Ergaster a los humanos modernos


El Homo ergaster es un homínido extinto, propio de África. Las evidencias científicas estiman que vivió entre 1,9 y 1,4 millones de años, en el Calabriense, Pleistoceno medio.

Sus primeros restos fueron encontrados en 1975 en Koobi Fora, Kenia; se trata de, al menos, dos cráneos​ de hace 1,75 millones de años cuyo cerebro tenía un tamaño estimado en unos 850 cm³. En 1984, fue descubierto en Nariokotome, cerca al lago Turkana en Kenia, el esqueleto completo de un individuo de unos 11 años, con 1,60 m de estatura y un cerebro de 880 cm³, con una antigüedad de 1,6 millones de años; se conoce como el niño de Nariokotome.

Se piensa que el Homo ergaster procede del Homo habilis y es descrito por algunos autores como el antecesor africano del Homo erectus. Algunos especialistas consideran que pueden haber sido una única especie, debido a su gran parecido anatómico, en cuyo caso tendría prioridad su denominación como Homo erectus, pero parece asentarse la aceptación de dos especies diferentes.

Homo ergaster tiene un cráneo menos robusto y con toros supraorbitales menos acusados que los Homo erectus asiáticos, y se asocia, en sus comienzos, a la Industria lítica olduvayense o modo 1, para luego pasar a la achelense o modo 2.

El Homo ergaster es muy diferente a los homínidos anteriores y muestra cambios anatómicos importantes, por ejemplo:

  • La talla y proporción del cuerpo es similar a la nuestra
  • El cerebro sufre un aumento importante, rondando los 850 cm³

Es muy posible que la duración de su infancia, adolescencia y vida adulta se encuentre en un intermedia entre la del chimpancé y la del ser humano moderno. A diferencia de Homo habilis, se reconoce que el Homo ergaster utilizaba tecnología de modo 2 o achelense, la búsqueda deliberada de alimentos, y por tanto, era consciente de instrumentos elaborados de forma predeterminada.

A excepción del cráneo, tanto el Homo erectus como el Homo ergaster tenía una constitución física bastante parecida a la del hombre actual, siendo similar en estatura, aunque en general eran de complexión más robusta y fuerte, y tendían a ser algo más anchos de caderas. Las proporciones de piernas y brazos, ya son totalmente modernas, lo que indica que tenían la capacidad para recorrer largas distancias en busca de alimentos.

El legado de Homo Ergaster a los humanos modernos
Se estima que el Homo ergaster pudo ser el primer homínido con capacidad para el lenguaje articulado. Sin embargo la estructura de las vértebras cervicales del Niño de Nariokotome parecen refutar tal hipótesis, aunque puede ser una anomalía.

No hay evidencias arqueológicas de que el Homo ergaster hiciera uso del pensamiento simbólico, como por ejemplo el arte figurativo, pero las capacidades bien desarrolladas tanto a nivel cerebral como físicas, podrían sugerirnos alguna forma de comunicación lingüística o simbólica que aún desconocemos.

También se estima que son los primeros ancestros de la humanidad cuya esclerótica blanca resultaba ya muy notoria, haciendo contraste con las pupilas, si esto les ocurría, es también probable que cada Homo ergaster pudiera establecer una primitiva teoría mental por la cual podría "intuir" los estados "anímicos" de sus congéneres observando las miradas de los mismos. Sin embargo, se considera que no estaban capacitados para tener una imaginación que les hiciera proyectar pensamientos de largo plazo, de hecho el promedio de vida de los Homo ergaster habría de ser escaso y poquísimos individuos superarían los 20 años de edad. De igual forma, el Homo ergaster fue una criatura increíblemente avanzada para su tiempo y con conocimiento de su existencia.

Entonces, ¿qué paso? ¿qué transformó a este homínido primitivo en un "atleta olímpico" que sentó las bases para la gran conquista humana sobre Europa y Asia?

La comida. Y ni siquiera un cambio en la dieta; el Homo ergaster estaba comiendo más o menos las mismas cosas que el Homo habilis: raíces, nueces, frutas y ocasionalmente algún animal pequeño. La diferencia fue que el Homo ergaster estaba cocinando su comida, mientras que el Homo habilis estaba comiendo crudo. ¡Y qué diferencia hizo! Al calentar las verduras y la carne, las fibras se ablandaron y se rompieron, esto permitió que las proteínas se desnaturalizaran. Esto no solo hizo que los nutrientes estuvieran disponibles a una velocidad más rápida para ser absorbidos por su cuerpo, sino que también hizo que la comida fuera más fácil de masticar. Como resultado, esto permitió que con el pasar del tiempo el Homo ergaster eliminará esas grandes mandíbulas primitivas y músculos no necesarios en la mandíbula, y los nutrientes adicionales le generaron más energía, que se traduce en más tiempo libre; tiempo que ergaster podría utilizar para hacer experimentos con herramientas y desarrollar comportamientos culturales.

Como ergaster ya no estaba tan preocupado por encontrar comida, ahora estaba ocupado desarrollando herramientas para la caza, lo que le permitió cazar más rápido y con mayor eficiencia, y a la misma vez su cuerpo empezó a absorber más nutrientes y su cerebro se desarrolló como nunca antes. La combinación de todo esto llevó a ergaster a desarrollar su cerebro a niveles escandalosos, comenzando con un aumento del 50% (en comparación con el homo habilis) y haciéndose incluso más grande en tamaño, unos 500,000 años después.

Ese gran cerebro tuvo un buen uso. El medio ambiente se volvía cada vez más volátil y cambiante, con largas sequías reemplazadas por exuberantes bosques y lagos. El clima se estaba volviendo impredecible y solo las criaturas más adaptadas podían mantenerse al día con todos estos cambios climáticos.

Se cree que el aumento del cerebro permitió al Homo ergaster desarrollar un lenguaje hablado muy avanzado para su tiempo, lo que los ayudó a comunicarse de manera efectiva y les permitió vivir en grupos sociales más grandes, cooperando y ayudándose entre sí.

También les convirtió en los cazadores más letales que hayan caminado por la Tierra hasta ese momento. Ningún animal, grande o pequeño, estaba a salvo, y pronto ergaster había desarrollado métodos y armas que le permitían cazar presas tan eficazmente que podía contar con una dieta regular de carne.

Gracias a ergaster pudimos desarrollar enormes cráneos para una cavidad cerebral propia de un Homo Sapiens, de ser un poco más grande, las mujeres no podrían dar a luz a un niño humano, y solo los neandertales pudieron alcanzar el máximo posible para un cráneo humano.

Y finalmente, la nueva dieta de alimentos cocinados permitió a los humanos modernos salir fuera de África, explorar Asia y Europa. El legado de ergaster es literalmente de dimensiones incalculables para todos los seres humanos modernos. Homo ergaster puede verse como un claro recordatorio de que las acciones y decisiones del presente repercuten de manera significativa sobre nuestro árbol biológico a largo plazo.

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