Combinando la Aceptación con la Audacia



Nadie sugiere que te tiene que gustar, o que apoyes lo que sea que estés aceptando. Pero al luchar contra el dolor, al resistirlo y rechazarlo, creamos sufrimiento indebido. Esto tampoco significa que hayas elegido o respaldado lo que estás aceptando. No significa que te guste sentir ansiedad, sufrimiento crónico, o que elijes o apoyes una injusticia que te haya sucedido a ti u otra persona.

Recuerda que aceptar es un proceso activo; uno que debe practicarse conscientemente. Es raro que un día decidamos aceptar nuestro dolor emocional o físico, nuestro cuerpo, o nuestro pasado, y nunca pensar en eso nuevamente. A veces puede requerir esfuerzo (o la mayoría de las veces, al menos inicialmente). Puede ser frustrante a veces. Pero, así como se crea una brecha en un campo de césped al caminar por el mismo camino muchas veces, cada vez que practicas la aceptación hacia algo, creas y fortaleces las vías neuronales en tu cerebro, facilitando realizar el mismo proceso en el futuro. De manera que esto no es solo filosofía, tiene base científica.

La audacia es lo opuesto al miedo. Ser audaz implica la voluntad de hacer las cosas a pesar de los riesgos. La audacia puede ser una propiedad que solo ciertas personas pueden mostrar. Por ejemplo, en el contexto de la sociabilidad, una persona audaz puede estar dispuesta a arriesgarse a quedar en ridículo, quedar avergonzado, o ser rechazado en situaciones sociales, o a romper las reglas de etiqueta o cortesía.

Una persona excesivamente audaz podría pedir dinero agresivamente o presionar persistentemente a alguien para que cumpla una solicitud. Bajo ciertas circunstancias, la palabra "audaz" también puede usarse como sinónimo de "desmesurado"; por ejemplo, un niño puede ser castigado por ser "audaz" actuando irrespetuosamente hacia un adulto o portándose mal. La audacia puede contrastarse con el coraje, ya que esto último implica tener miedo, pero, aun así, confrontar lo que sea.

Existen muchas virtudes asociadas tanto a la aceptación como a la audacia, como se explican en este video. El típico problema que muchas personas enfrentan es que no saben dónde están los límites de la aceptación y la audacia. Ser demasiado audaz nos puede llevar a poner en riesgo nuestra propia vida. Sin embargo, si no tenemos la valentía de caernos para levantarnos con más fuerza, podríamos estar aceptando el dolor crónico en nuestra vida, ya sea a través de traumas del pasado, o personas toxicas y sus comportamientos negativos, y desencadenando circunstancias que no nos benefician o ayudan a progresar con nuestra vida. En este video mostramos un camino seguro para encontrar un punto balanceado entre la aceptación junto con la audacia.

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