¿Cuándo se formaron los primeros agujeros negros en el Universo?


En el Universo actual, los agujeros negros se forman a partir del colapso de núcleos de estrellas masivas durante las explosiones de supernovas. Con una masa de quizás cinco soles o más, el núcleo de una estrella tan gigante tiene una gravedad tan poderosa que, cuando las reacciones nucleares que la han soportado fallan y mueren, se colapsa bajo su propio peso con la fuerza suficiente para destruir sus átomos en partículas subatómicas. El resultado final es un pequeño punto con una enorme masa (una singularidad), cuya gravedad es tan poderosa que nada, ni siquiera la luz, puede escapar.

Una teoría es que todos los agujeros negros se originan de esta manera, por lo que los primeros agujeros negros no pudieron haberse formado hasta después de la primera generación de estrellas gigantes, quizás 300 millones de años después del Big Bang.

Según este modelo, los primeros agujeros negros actuaron como núcleos para la creación de galaxias, atrayendo material de formación de estrellas a su alrededor y creciendo en tamaño para convertirse en los agujeros negros 'supermasivos', con la masa de millones de soles, que se encuentran en el núcleo de muchas de las galaxias en el Universo de hoy.

En 2011, el Observatorio de rayos X Chandra de la NASA confirmó la presencia de agujeros negros en crecimiento en el corazón de muchas galaxias antiguas y distantes, lo que refuerza esta teoría con datos de observación astronómica.

Pero esa teoría no es la única. Otra teoría es que los primeros agujeros negros nacieron en el Big Bang, hace unos 13.700 millones de años. Los partidarios de esta idea sugieren que en los primeros momentos de la creación, las presiones y temperaturas fueron tan grandes que las ligeras fluctuaciones en la densidad de la materia podrían crear agujeros negros espontáneamente, lo que podría haber actuado como "semillas" para la posterior formación de estrellas y galaxias.

El gran problema con este modelo es que se deberían haber creado agujeros negros en una amplia gama de tamaños, desde el microscópico hasta el supermasivo. Los agujeros negros muy pequeños son comprensiblemente difíciles de detectar, pero los agujeros negros de "masa intermedia" pronosticados, que se encuentra a medio camino entre los tipos estelares y supermasivos, deberían ser fáciles de encontrar, pero hasta ahora sobresalen por su rareza.

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