La historia universal de la humanidad - Eurasia II


Esta es la segunda parte de la historia universal de la humanidad, Eurasia II. Aquí estaremos hablando de los acontecimientos más relevantes en la región euroasiática; Período Dinástico Arcaico, La segunda dinastía de Lagash, El Imperio Paleobabilónico, Primer Imperio Persa, Época helenística y el El Imperio Mongol de Gengis Kan, entre otros.

Eridu es considerada por la tradición sumeria como la más antigua de las ciudades de Mesopotamia. La antigüedad de la ciudad fue demostrada por los arqueólogos a lo largo del siglo XX, habiéndose datado los niveles más bajos (nivel XIX) de la excavación en torno al 4900 antes de Cristo (a. C.), a principios del período de El Obeid.​

Eridu fue quedando eclipsada por la vecina ciudad de Ur. En esta primera etapa, los restos cerámicos muestran un papel significativo de Eridu en la región. Hacia el 3800 a. C. (nivel VI) la ciudad contaba con un importante templo y un cementerio del que se han descubierto aproximadamente mil sepulturas. Durante el período de El Obeid la agricultura avanzó gracias al control de las aguas en superficie, mediante técnicas de regadío a base de canales.

Período de Uruk (3800 a. C.-3200  a. C.)
Los hallazgos más importantes de esta etapa se centran en Uruk, un poblamiento situado a pocos kilómetros de El Obeid, en el curso bajo del Éufrates, que dará nombre al período. ​La cultura Uruk tuvo su centro en la zona sur de Mesopotamia, pero sus rasgos se extendieron por todo el Oriente Próximo asiático. Así, se encuentran muestras en el norte de Siria, Turquía o Susa, en el actual Irán. Las principales características de este período son la aparición del sello cilíndrico, lo monumental de su arquitectura, los rasgos de su cerámica y la aparición de la escritura. Otros avances fueron la invención de la rueda y su primera aplicación fuera del transporte, el torno de alfarero. Al final del período se empezó a utilizar el bronce, producido a base de cobre y arsénico o estaño.

Período Yemdet Nasr (3200 a. C.-3000 a. C.)
Se produjo el distanciamiento entre las regiones norte y sur; esta última, más poblada. La administración abandonó el ámbito regional y se localizó en cada una de las ciudades, las cuales se diferenciaron más entre sí. Por primera vez se puede hablar de Ciudades-Estado y Ciudad-Templo.

En este nivel los hallazgos de documentos escritos se ven reducidos considerablemente. Así, en las regiones periféricas, su uso desapareció por completo; si bien se mantuvo en la Baja Mesopotamia. Es probable que, debido al carácter administrativo de la mayoría de los textos, ya no fuesen necesarios cuando la burocracia regional dejó de funcionar.

Período Dinástico Arcaico (2900 a. C.-2334  a. C.)

Esto es, en el período sumerio. Está marcado por el desplazamiento de las poblaciones rurales hacia las ciudades; lo cual se traducirá en el florecimiento de nuevas urbes. Existe una escasez de hallazgos escritos de su etapa inicial, por lo que su historia es relativamente desconocida. Sin embargo, los textos reaparecen en los últimos siglos del período, mostrando una generalización de las guerras entre ciudades por disputas territoriales.

A principios de este período se produjeron importantes cambios en el paisaje de la Baja Mesopotamia; los cursos fluviales se concentraron, reduciéndose el número de pequeños ríos y aumentando el caudal de los mayores.​ Se han observado capas de limo en diferentes excavaciones en los registros correspondientes al 2900 a. C. aproximadamente,​ lo que podría indicar que, o bien se alternaron inundaciones de importancia en diferentes regiones, o bien se produjo un único evento catastrófico que inundó completamente la región, como defienden algunos académicos.​ Esa última hipótesis explicaría lo recurrente del tema de una mítica gran inundación en la literatura sumeria posterior, como la narrada en el Atrahasis.

El Imperio Acadio (2334 a. C.-2193 a. C.)
Fue un gran reino de Mesopotamia formado a partir de las conquistas de Sargón de Akkad. Mantuvo su máximo esplendor entre los siglos XXIV y XXII a. C. en los que se sucedieron cinco monarcas: el propio Sargón, sus hijos Rimush y Manishutusu, su nieto Naram-Sin y el hijo de este, Sharkalisharri que gobernaron un total de 141 años.

La invasión de los Gutis
También llamados gutu fueron un pueblo del este del Tigris, que habitaba los montes Zagros a finales del tercer milenio a. C., que desde el 2000 a. C. participaron en las luchas por dominar Acad, reino una parte del cual llegaron a ocupar primero brevemente (2180 a. C.-2175 a. C.) y más tarde por más tiempo (2159 a. C.-2116 a. C.).

Aparecen en la Historia Universal cuando Naram-Sin, rey acadio, emprende una expedición punitiva en su contra. La famosa estela de Naram-Sin refleja el triunfo militar de este. Sin embargo, un siglo después los gutis atacaron al Imperio acadio, desmantelándolo. Los gutis se impusieron en Mesopotamia durante aproximadamente un siglo, hasta que —siendo vencidos primero por el rey de la ciudad de Uruk, Utu-ḫegal—, la resurrección política de la antigua ciudad sumeria de Ur reemplazó su poder definitivamente.

La segunda dinastía de Lagash

La invasión de los Gutis no fue tan devastadora. Las ciudades del sur sumerico mantuvieron su independencia y se distinguieron por una intensa actividad cultural. Tenemos una numerosa documentación sobre todo en cuanto refiere a la dinastía de Lagash.

Entre los ensi de estas ciudades se evidencia en particular Gudea, por la gran cantidad de textos literarios y de estatuas a su imagen, que lo hicieron el rey sumerico más famoso.​ Él fue un rey pacífico, que se dedicó a la construcción de numerosos canales, edificios y templos, de los cuales el más famoso es el E-Ninnu, el templo del dios Ningirsu, construido en colaboración con otras ciudades, sin reparar en gastos.

La tercera Dinastía de Ur
Durante el período posterior fue Uruk, con el reinado de Utu-hegal quien obtuvo una posición predominante. El nuevo monarca venció al jefe de los nómadas gutis, Tiriqan, que fue tomado prisionero, tras lo cual se nombró «rey de las cuatro regiones». Utu-hegal fue sucedido por Ur-nammu, el cual no se sabe si pertenecía a su dinastía o fue un usurpador. Se ha especulado que podría tratarse de su hermano.​ El nuevo rey se esforzó por hacer realidad el título que había heredado; atacó las ciudades vecinas y conquistó Nippur, Uruk, Larsa, Ur, Eridu y Lagash, cuyo rey Nammahni fue muerto.​ Tras esto, decidió trasladar la capital de su Estado desde Uruk a Ur, fundando una nueva dinastía; la III dinastía de Ur. El motivo de este traslado no está claro, aunque es posible que Ur-Nammu hubiese sido gobernador de esta ciudad antes de recibir el trono de Uruk.

​Ibbi-Sin fue el último soberano de la dinastía. Durante su reinado tuvo que enfrentarse a las oleadas de los nómadas amorreos. Finalmente, un ataque de los elamitas y los nómadas de los montes Zagros consiguió tomar Ur, poniendo fin a la dinastía. Esto fue relatado en las llamadas lamentaciones de Ur.

Las ciudades-Estado amorreas
Isin: Ishbi-Erra, súbdito de Ibbi-Sin se separó de la tercera dinastía de Ur y fundó una dinastía propia en Isin, al norte de Ur. Aunque el imperio de Ur no fue sucedido por otro Estado que abarcase toda Mesopotamia. En los años posteriores Ishbi-Erra consiguió una hegemonía parcial en las ciudades sumerias del sur de Mesopotamia. Está situación se mantendría durante unos 50 años, incluyendo el reinado de sus sucesores.

Larsa: Sin embargo, algunas ciudades sumerias no estaban controladas por la dinastía de Isin. A partir del reinado de Lipit-Ishtar, una de ellas empezó a destacar: era Larsa. El florecimiento de Larsa se hizo evidente hacia el 1930 a. C., cuando el rey Gungunum conquistó Elam y el valle del Diyala.

Unos cinco años después, tras conquistar la ciudad de Ur, Gungunum se autonombró «rey de Sumeria y de Acad». Su sucesor Abisare prosiguió la expansión del reino, conquistando las ciudades acadias de Kish y Akusum así como Nippur.

Ya en el siglo XIX a. C., el rey Bur-Sin de Isin trató de frenar el avance de Larsa conquistando Ur y Nippur, pero su iniciativa debió fracasar ya que hacia mediados de siglo, Isin había perdido todo territorio más allá de la propia ciudad.

El Imperio Paleobabilónico (1792-1750 a. C.)

Estado creado por Hammurabi en la Baja Mesopotamia. Bajo su mando Babilonia, una ciudad-Estado sumeria en poder de una dinastía amorrita, pasó en poco más de treinta años a controlar un territorio más extenso que el imperio de Ur (época de Ur III), anterior poder hegemónico indiscutible de la región.​ La I dinastía, la amorrea, terminó en el siglo XVI a. C., a causa de la invasión del Imperio hitita. Poco después se inició el periodo babilonio intermedio.

Por extensión se denomina periodo paleobabilónico a la época que comprende la I dinastía de Babilonia. Históricamente se corresponde con la decadencia de Sumer, encuadrándose entre el periodo de auge conocido como Renacimiento Sumerio y el dominio de Asiria. Comienza con un nuevo auge de las ciudades-estado sureñas después de que Ur entre en decadencia, acosado por las continuas invasiones provenientes del oeste. Al comienzo del periodo destacan los reinos de Larsa e Isin, que van cediendo terreno a los Estados del norte de Mesopotamia (Babilonia y, en segundo grado, Asiria).

El Imperio Asirio (1813 a. C.-609 a. C.)
Hacia el siglo VIII a. C. los asirios, un pueblo del norte de Mesopotamia, iniciaron una vasta expansión militar contra Palestina, llegando incluso a Egipto.

El Imperio Caldeo (626 a. C.-539 a. C.)
El rey Asirio Assurbanipal murió en el año 627 a. C., casi al mismo tiempo que su súbdito, el rey de Babilonia, Kandalanu. Nabopolasar, luego de exitosas campañas contra los asirios en ciudades como Nippur o Uruk, fue coronado rey de Babilonia en el 626 a. C. Los reyes de este imperio alternaban sus sedes entre Babilonia y Caldea. Gobernaron hasta 538 a. C., fecha en la que los persas tomaron Babilonia.

Imperio Medo (678 a. C.-549 a. C.)
En el primer cuarto del primer milenio a.C., nómadas ganaderos que hablaban algún tipo de lengua indoirania, se infiltraron en los Zagros, asentándose entre la población nativa. Los guerreros tribales son mencionados por primera vez por los asirios como enemigos de Salmanasar III (858-824 a. C.).

Los habitantes de Media estaban divididos en varias tribus pequeñas y, a pesar de que los reyes asirios fueron capaces de subyugar a algunas de ellas, nunca pudieron conquistar Media totalmente. De hecho, es probable que fueran los asirios los responsables de la unificación de las tribus medas. Astiages (f. 550 a. C.) fue el último rey de Media, hijo de Ciáxares, destronado en el 550 a. C. por el persa Ciro II el Grande.

Primer Imperio Persa  (550 a.C.-331 a. C.)
Su expansión territorial comenzó, durante el reinado de Ciro II (559-530 a. C.), con la anexión del reino medo,​ y alcanzó su máximo apogeo en el año 500 a. C., cuando llegó a abarcar parte de los territorios de los actuales estados de Libia, Bulgaria y Pakistán, así como ciertas áreas del Cáucaso, Sudán y Asia Central.

Las grandes conquistas hicieron de Persia el imperio más grande en extensión hasta entonces.​ Su existencia concluyó en 330 a. C. cuando el último de los reyes aqueménidas, Darío III, fue vencido por el conquistador macedonio Alejandro Magno.

Época helenística (331  a. C.- 312  a. C.)

En sus treinta y dos años de vida, el Imperio de Alejandro Magno se extendió desde Grecia, hasta el valle del Indo por el Este y hasta Egipto por el Oeste, donde fundó la ciudad de Alejandría. Fundador prolífico de ciudades, esta ciudad egipcia habría de ser con mucho la más famosa de todas las Alejandrías fundadas por Alejandro. De las setenta ciudades que fundó, cincuenta de ellas llevaban su nombre.

Alejandro Magno murió en el año 323 a. C.. El conquistador macedonio falleció en circunstancias oscuras. Los escritos más antiguos dejan clara evidencia de una muerte lenta producto de un envenenamiento, dejando un imperio sin consolidar. El control sobre diversas regiones era débil en el mejor de los casos, y había regiones del norte de Asia Menor que jamás se hallaron bajo dominio macedonio.

Al morir sin nombrar claramente un heredero, le sucedió su medio hermano Filipo III Arrideo (323-317 a. C.), que era una persona con discapacidad intelectual,​ y su hijo póstumo Alejandro IV (323-309 a. C.). El verdadero poder estuvo en manos de sus generales, los llamados diádocos (sucesores), que iniciaron una lucha despiadada por la supremacía que conduciría al reparto del imperio de Alejandro y su fraccionamiento en una serie de reinos, entre los cuales acabarían imponiéndose el Egipto Ptolemaico, el Imperio seléucida y la Macedonia antigónida.

El Imperio Seléucida (312 a. C.-63 a. C.)
En el año 312 a.C. Seleuco se estableció en Babilonia ese mismo año, tomándose esa fecha como la de la fundación del Imperio seléucida. Hacia los años 100 a. C., el antaño formidable Imperio seléucida abarcaba poco más de Antioquía y algunas ciudades sirias.

Entre los años 69-64 a. C. Antíoco XIII Asiático fue rey seléucida​ tras la derrota de Tigranes II el Grande, Lúculo lo proclamó rey en Antioquía, como rey cliente.​ Sin embargo, Pompeyo lo depuso poco después, convirtiendo Siria en provincia romana. Se le suele considerar como el último de los seléucidas, pese a que Filipo II Filorromano reinó en parte de Siria después de él.

Reino grecobactriano (250  a. C.-125  a. C.)
En Asia Central, por su parte, al hundirse el Imperio Seléucida los griegos se independizaron y crearon el reino de Bactria, después de lo cual invadieron la India y destruyeron al Imperio mauria.

El Imperio Parto (247 a. C.-22 d. C.)
Desplomado el Imperio seléucida, surgió el Imperio parto en Persia, que gobernó entre el 226 a. C. y 221.

Fue una de las principales potencias políticas y culturales iranias del antiguo Irán.​ Su último nombre proviene de Arsaces I​ que, como líder de los parnos, fue su fundador a mediados del siglo III a. C. cuando conquistó la región de Partia,​ en el noreste de Irán, por entonces una satrapía (provincia) bajo Andragoras, en rebelión contra el imperio seléucida. Mitrídates I expandió el imperio al tomar Media y Mesopotamia de los seléucidas. En su apogeo, el imperio parto se extendía desde el norte del Éufrates, en lo que ahora es el centro-este de Turquía, hasta el este de Irán. El imperio, situado en la ruta de la seda entre el imperio romano en la cuenca del Mediterráneo y la dinastía Han de China, se convirtió en un centro de comercio.

Segundo Imperio Persa (226 d. C.-651 a. C.)
Los partos, a su vez, fueron sucedidos por los sasánidas. La dinastía sasánida fue fundada por Ardacher I tras derrocar al último rey arsácida, Artabán IV de Partia, y terminó cuando el último Shahanshah (Rey de reyes) sasánida Yazdgerd III (632-651) perdió una prolongada guerra de 14 años contra el primero de los califatos islámicos.

El Islam (610 d.C.-632 a.C.)

Los musulmanes creen que en el año 610, a los cuarenta años de edad, mientras meditaba, Mahoma tuvo una visión. Las primeras revelaciones hicieron que Mahoma llegase a pensar que estaba bajo el influjo de una presencia demoníaca, llevándolo cerca del suicidio. La mediación de su esposa evitó tal desenlace y así Mahoma empezó a predicar contra el politeísmo de su propia tribu, la qurayshí, por cuanto ellos eran los guardianes de la Kaaba.

Es por esto que Mahoma y sus seguidores se vieron perseguidos. Ellos huyeron a Medina en el año 622 d.C. (después de Cristo) y así comenzó el calendario musulmán. Mahoma llegó a Medina como un mediador, invitado a resolver querellas entre los bandos árabes de Aws y Khazraj. Logró este fin absorbiendo a ambas facciones en la comunidad musulmana. En el año 628 d.C., la posición de Mahoma era lo suficientemente fuerte para decidir su retorno a La Meca.

En el año 630 d.C, logró la Conquista de La Meca. Mahoma falleció el 8 de junio de 632 d.C. en la ciudad de Medina a la edad de 63 años. Abu Bakr, el padre de Aisha, la tercera mujer de Mahoma, fue elegido por los líderes de la comunidad musulmana como el sucesor de Mahoma, pues éste era el favorito de Mahoma.

El Califato Ortodoxo (632  d. C.-661  d. C.)
Es el nombre que se da en la tradición musulmana sunní a los cuatro primeros califas que sucedieron a Mahoma, desde el 632 al 661. En muchas lenguas europeas se les conoce también como califas ortodoxos.

El Califato Omeya (661 d. C.-750 d. C.)
En 661, una guerra civil llevó a la instauración del Califato Omeya, conformado por una casta de señores de la guerra instalados en Damasco (Siria).

El Califato Abasí (750 d. C.-1258 d. C.)
Fue la segunda dinastía de califas suníes, que sucedió a la de los omeyas. También se conoce como califato de Bagdad, ya que el califato abasí fue fundado en Kufa en 750 y cambió su capital en 762 a Bagdad.

En 750, estos fueron derribados por una rebelión promovida en el Jorasán por los abasidas, quienes vivieron una edad de oro cultural durante la centuria siguiente; esto, aunque surgieron anticalifatos en Egipto y España. El Califato Abasida fue reemplazado por el gobierno de facto de los turcos selyúcidas y, después, sus últimos restos de poder fueron abatidos con la conquista de Bagdad por los mongoles, en 1258.

El Imperio Selyúcida (1037 d. C.- 1157 d. C.)
Después de que los abasidas entraran en decadencia, con la irrupción de los selyúcidas (siglo X), la religión musulmana siguió extendiéndose hacia regiones aún más alejadas, incluyendo el África Central o Indonesia, al tiempo que su cultura alcanzó incluso hasta la Europa cristiana.

A partir de 1153 el imperio sufre una fragmentación causada por el reemplazo de la línea dinástica por parte de invasores de Corasmia. Hacia 1157 estos toman control de buena parte de Khurasan, fragmentando el imperio y manteniéndose solamente los linajes selyúcidas de emires locales. Sin embargo, la disolución territorial final del imperio llegó tras la derrota del último sultán selyúcida de la región de Hamadan, Toghrul III, en 1194, ante las invasiones de Corasmia.

A partir de entonces, se disuelve el imperio selyúcida y su territorio es absorbido por el imperio de Corasmia gracias a sus conquistas, con excepción del núcleo de Anatolia, que guarda el nombre de sultanato del Rum, ya desprovisto de cualquier poder imperial.

El Imperio Mongol (1206 d. C.-1368 d. C.)

El guerrero Temuyín unió todas las tribus mongolas bajo su mando hacia el año 1206, cuando fue proclamado Gran Kan bajo el nombre Gengis Kan. Enseguida se enfrentó al Imperio jhin de los Jurchen y los Xi Xia en el norte de China y, ante la resistencia del Imperio corasmio, fue a Asia Central donde devastó la Transoxiana y el oriente de Persia y penetró en el sur de Rusia y el Cáucaso.

El ejército mongol fue durante los siglos xii y xiii el mejor del mundo por su movilidad y estrategias, que lo hicieron temible entre sus coetáneos. Gengis Kan y otros militares mongoles introdujeron varias innovaciones que permitieron a su ejército conquistar vastos territorios, aún estando en desventaja numérica durante las batallas que libraron.

El imperio mongol fue el segundo imperio más extenso de la historia y el primero entre los constituidos por territorios continuos y llegó a tener en su apogeo una extensión máxima de unos 33 000 000 km², abarcando desde la península de Corea hasta el Danubio,​ y albergando una población de más de 100 millones de habitantes. El Imperio mongol se desintegró en una serie de kanatos, los cuales fueron sometidos uno a uno en el curso de los seis siglos siguientes, por invasores rusos y chinos, desapareciendo los últimos en el siglo XIX.

El Imperio safávida (1501 d. C.- 1722 d. C.)
Los safávidas eran originarios de Ardabil, una ciudad del Azerbaiyán iraní, en ese entonces una región en el norte de Irán. Eran predominantemente una dinastía de habla túrquica azerí, cuyo idioma clásico era el persa.​

Los safávidas crearon un Estado iraní unificado e independiente por primera vez desde la conquista musulmana de Persia, reafirmaron la identidad política iraní y establecieron el islam chiita como la religión oficial de Irán. Los safávidas gobernaron Irán entre 1502 y 1722, año en que invadieron sus dominios las fuerzas pastunes de Mir Mahmud Hotaki. Posteriormente, en 1736, se apoderó del territorio la dinastía afsárida, aunque algunos señores safávidas perduraron hasta 1760.

Fue una dinastía iraní de Jorasán, de la tribu de los turcomanox afshar, que gobernó el Imperio persa en el siglo XVIII, época en la que el imperio alcanzó su grado más grande desde el Imperio sasánida.

La dinastía Kayar (1736-1796)
fue una familia real de Irán, de origen turco, que gobernó Persia (Irán) desde 1785 hasta 1925. Primero bajo monarquía absoluta y luego bajo monarquía constitucional. La familia Qajar tomó el control total de Irán en 1794, al deponer a Lutf Ali Khan Zand, el último Shah (emperador o rey) de la dinastía Zand. Reafirmaron la soberanía persa sobre los anteriores territorios iraníes de Georgia y el Cáucaso. En 1796, Aga Muhammad Kan fue coronado formalmente como sah.​ Fue sucedida por la Dinastía Pahlaví en 1925.

La Dinastía Pahlaví (1925-1979)
Los Pahlaví fueron la última dinastía de la Sah en gobernar sobre Irán, entre 1925 y 1979, hasta su derrocamiento por la Revolución iraní.

La República de Irán (1979)
Fue el proceso de movilizaciones que desembocó en el derrocamiento del sah Mohammad Reza Pahleví y la consiguiente instauración de la República islámica actualmente vigente en Irán. Por ello, suele calificarse como "revolución islámica", aunque en realidad fue un movimiento amplio y heterogéneo que progresivamente fue siendo hegemonizado por el clero chiíta bajo el liderazgo del ayatolá Jomeini.

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