¿Qué pasaría si un agujero negro entra a nuestro Sistema Solar?


¿Qué tan probable es que un agujero negro pueda entrar a nuestro sistema solar? Bueno, primero tendríamos que definir "probable". Por ejemplo, es más probable que la Tierra sea tragada por un agujero negro que, por ejemplo, ganar la lotería diez veces seguidas. De hecho, las probabilidades de que un agujero negro devore nuestro planeta se estiman en «una en un billón».

Los agujeros negros son, casi con toda probabilidad, la fuerza más devastadora del universo; son una trituradora invisible, ni siquiera la luz puede escapar a su demoledora fuerza.

Hay dos tipos predominantes de agujero negro en el universo. Los primeros son agujeros negros supermasivos que se encuentran agitando el espacio-tiempo en el centro de las galaxias. Estos objetos realmente no representan una amenaza para nosotros, al menos hasta que nuestra galaxia colisione con otra estructura galáctica, como la galaxia de Andrómeda en unos pocos miles de millones de años.

El otro tipo son los agujeros negros interestelares, los que se forman cuando una gran estrella se convierte en supernova. Estos pueden tener solo una docena de millas de diámetro, y uno de los más cercanos a nosotros es Cygnus X-1, a unos 6,000 años luz de distancia, que mide 44 kilómetros (27 millas) de diámetro. Si un agujero negro como Cygnus X-1 se desviara con dirección al Sistema Solar, dentro de un año luz más o menos, su gravedad causaría un caos absoluto. Las órbitas de los planetas y cometas exteriores se verían alteradas de manera significativa, y posiblemente destrozaría sus orbitas, y esto a su vez amenazaría las órbitas de los planetas interiores e incluso el Sol. Sin embargo, si el agujero negro pasa directamente a través del sistema solar, entonces las cosas empeoran enormemente.

A una distancia 100,000 veces mayor que la existente entre la Tierra y el Sol, el agujero negro pasaría a través de la Nube de Oort. Es posible que esto envíe una gran cantidad de cometas a máxima velocidad hacia la Tierra y los otros planetas vecinos. Aparte de esta afluencia de cometas de todos los tamaños imaginables, sin embargo, las cosas no parecerían tan mal al principio.

A medida que el agujero negro entrara en nuestro sistema solar, sería invisible para nosotros, aparte de un ligero efecto de lente gravitacional generando por el agujero negro y el reflejo de la luz de las estrellas distantes. No es sino hasta que comienza a extraer gas de los planetas gigantes gaseosos, que se encuentran en el exterior del sistema solar, que se formaría un notable disco de acreción, una región de polvo y gas sobrecalentado alrededor del agujero negro. Ahora, el poder aterrador del agujero negro sería demasiado visible para nosotros en la Tierra.

A pesar de que ese agujero negro es varios miles de veces más pequeño que cualquiera de los planetas, su masa sería varios miles de veces mayor. Por lo tanto, cualquier planeta en su camino sería devorado, incluso aquellos tan grandes como Júpiter. Si aún no pudiéramos ver el agujero negro, sin duda notaríamos que los planetas de repente están siendo desgarrando por completo. Esto sería definitivo para darnos cuenta de que tenemos un agujero negro en el sistema solar.

Para cuando el agujero negro alcanzara el cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter, las cosas parecerían sombrías para la humanidad. El mundo de los humanos entraría en pánico a medida que el agujero negro arrasa con Júpiter y Saturno, y no pasaría mucho tiempo antes de que arrase con la Tierra.

La intensa atracción gravitacional del agujero negro desgarraría nuestro planeta, causando terremotos y supervolcanes devastadores como los que la humanidad nunca antes ha presenciado. Al llegar a la órbita de la Tierra, nuestro planeta está prácticamente condenado a la extinción junto con todos sus habitantes, siendo reducido a una roca inhabitable, cargada de magma ardiente, con Mercurio y Venus pronto siguiendo el mismo destino fatal.

La batalla final, entre el agujero negro y el Sol, no sería un enfrentamiento unilateral; sería un choque directo. Se produciría un tira y afloja gravitacional y, dependiendo de la masa inicial del agujero negro, existe la posibilidad de que el Sol pueda sobrevivir de alguna forma a esta feroz batalla cósmica.

Desafortunadamente, el escenario más probable es que, al igual que los planetas, el Sol se desgarra y terminaría por unirse a los planetas triturados en la masa giratoria de polvo y gas sobrecalentado que ruge alrededor del agujero negro. Este disco de acreción se extendería cientos de miles o quizás millones de millas desde el agujero negro relativamente pequeño en su centro, reemplazando nuestro sistema solar por un infierno circular constituido por los planetas, el Sol y los habitantes muertos que alguna vez habitaron la Tierra.

Si bien es cierto que la mayor parte de la materia desgarrada comienza a orbitar el agujero negro, formando un anillo de material destrozado, los agujeros negros tragan materia y fragmentan la información de ese material a un nivel tan básico que actualmente no es comprensible para los científicos. Es probable que parte de toda la información de la Tierra quedaría en el agujero negro, hasta que el universo colapse o se contraiga y regrese al punto de inicio; una singularidad. La probabilidad de que ocurra toda esta situación es mínima.

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