Espiritualidad - Cómo Alcanzar el Desarrollo Espiritual del Alma



Si bien la neurociencia ha hecho un gran progreso mostrando el funcionamiento del cerebro, la razón del por qué tenemos una experiencia subjetiva sigue siendo un misterio. El problema del alma reside exactamente aquí, en comprender la naturaleza del yo, el "yo" que siente y vive la vida. Pero esto no es solo un problema para la biología y la ciencia cognitiva, sino para toda la filosofía natural occidental.

Aunque el paradigma científico actual se basa en la creencia de que el mundo tiene una existencia objetiva independiente del observador, los experimentos reales sugieren exactamente lo contrario. Creemos que la vida es solo la actividad de átomos y partículas, que giran por un tiempo y luego se disipan en la nada. Pero si agregamos la vida a la ecuación, podemos explicar algunos de los principales enigmas de la ciencia moderna, incluido el principio de incertidumbre, el enredo cuántico y el ajuste de las leyes que dan forma al universo.

Este video no pretende debatir la existencia del alma, pues por observaciones estrictamente científicas, el ser humano presenta actividades que van más allá de la materia (física, química y biología). Una poesía no se puede explicar por las cuatro leyes fundamentales que gobiernan el proceder de la materia. De manera que, aquí buscamos formas de desarrollar "ese algo" (le decimos el alma), y formas de superar algunos de los impedimentos que desde las sombras nos siguen limitando. Uno de estos grandes impedimentos es, aunque parezca paradójico, la interacción con otros seres humanos.

Ayudar a los demás no solo es bueno para ellos y lo correcto de hacer siempre, sino que también nos hace más felices. Dar también nos conecta con otros, creando comunidades más fuertes, ayudando a construir una sociedad más feliz para todos. Y no todo se trata de dinero: también podemos dar nuestro tiempo, ideas y energía.

La forma más fácil de convertir a tu amigo en enemigo es ofreciéndole consejos que no quiere escuchar. Es importante aprender a nunca dar consejos no solicitados, ni a ayudar a nadie a menos que te lo pidan y está en el marco de tus posibilidades. Muchas personas caminan por la vida pretendiendo ser el "Altas" de los demás, intentando cargar con el peso de las experiencias de otros.

En el mundo te dicen que debes ayudar a las personas incondicionalmente y cuando menos lo esperan. Nada de eso es, por supuesto, incorrecto. Los actos de bondad al azar pueden cambiar la vida de una persona en muchos casos. Sin embargo, hay una otra cara de cada moneda. Y es esencial no enmascarar la otra mitad del impacto de tal gesto.

Además, asegúrate de que se trate de ellos. No lo hagas por populismo, política, imagen personal, karma, fama, etc. Por último, debes hacerte estas preguntas.

1. ¿Te hará feliz? Si la respuesta es No, no lo hagas.

2. ¿La gente quiere tu ayuda? Si la respuesta es No, no lo hagas.

3. ¿Tienes las habilidades para ayudar? Si la respuesta es No, no lo hagas.

Muchas veces la gente solo te usara, extrayendo de ti lo que necesitan y cuando no eres útil, te dejaran a un lado para continuar con la siguiente víctima. En este mundo, las cosas son valoradas mientras la gente es usada. La gente siempre intentará explotarte si lo permites. Contrario a lo que el mundo te dice, no naciste para ser el Atlas del mundo, cargando con los problemas de los demás. ¿Cómo se supone que se van a desarrollar como seres humanos si tú no lo permites? Casi nadie aprende por cabeza ajena. Los seres humanos necesitamos aprender por cuenta propia. No se trata de ser indiferente ante los demás; no tienes tiempo para ayudar a todos, solo ayuda a las personas que merecen y necesitan tu ayuda, pero nunca te sientas responsable.

Ayudar a las personas cuando no tienes las habilidades o el tiempo suficiente hará más daño que bien. Ofrecer ayuda cuando no puedes hacer un buen trabajo con tu enseñanza hará más daño que bien. Es como estar ciego y enseñarle a alguien a pintar. Hace que la gente pierda las oportunidades de encontrar una mejor ayuda. Tu amabilidad también puede dañar a las personas, en algunos casos. Una de las formas más fáciles de destruir una relación es ofreciendo ayuda que no puedes entregar. Todos debemos esforzarnos por encontrar el equilibrio adecuado. Un acto de bondad al azar puede cambiar la vida de alguien, pero también puede destruir una. En ocasión, sin quererlo nos convertimos en el principal obstáculo del desarrollo espiritual de una determinada persona o grupo de personas. Si ayudas a las personas equivocadas, puedes perder las oportunidades de ayudar a las personas adecuadas. Piensa antes de asumir responsabilidades que no te pertenecen. Recuerde, la primera persona que necesita ayudar es USTED MISMO.

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