Polvo, gas y estrellas en la nebulosa de Orión


 En la Nebulosa de Orión se puede encontrar una belleza indescriptible y un alboroto inimaginable. Posiblemente la más famosa de todas las nebulosas en la astronomía, la Gran Nebulosa de Orión es una inmensa nube molecular interestelar ubicada a solo 1500 años luz de distancia. En la imagen profunda captura por el Telescopio Espacial Hubble, que se muestra en colores asignados, se muestra la parte del centro de la nebulosa conocida como M43.

La Gran Nebulosa de Orión se puede encontrar a simple vista cerca del cinturón, fácilmente identificable por las tres estrellas en la popular constelación de Orión.

Toda la Nebulosa de Orión, incluyendo a M42 y M43, abarca unos 40 años luz y se encuentra en el mismo brazo espiral de nuestra Galaxia que el Sol.

La nebulosa de Orión es un ejemplo de incubadora estelar, donde el polvo cósmico forma estrellas a medida que se van asociando debido a la atracción gravitatoria. Las observaciones de la nebulosa han mostrado aproximadamente setecientas estrellas en diferentes etapas de formación.

Observaciones más recientes del Telescopio espacial Hubble han descubierto que la mayor concentración de discos protoplanetarios se encuentra precisamente en la nebulosa de Orión,​ revelando ciento cincuenta de estos discos, y se considera que están en una fase de formación equivalente a las primeras etapas de formación del sistema solar, lo que prueba que la formación de sistemas solares es muy común en el universo.

Las estrellas se forman cuando el hidrógeno y otros elementos se acumulan en una región H II del espacio, donde se contraen debido a su propia gravedad. A medida que el gas se colapsa, el agrupamiento central atrae cada vez a más partículas, pues la masa va aumentando, hasta que el gas se calienta a una temperatura suficiente como para convertir la energía potencial gravitatoria en energía térmica. Si la temperatura continúa aumentando, se inicia un proceso de fusión nuclear, dando lugar a una protoestrella. Se dice que una protoestrella ha nacido cuando comienza a emitir suficiente energía radioactiva como para compensar su gravedad y frenar el colapso gravitatorio.

Normalmente, cuando la estrella comienza la fusión nuclear la nube de material se encuentra a una distancia considerable. Esta nube que rodea a la estrella es el disco protoplanetario de la protoestrella, del cual se podrán formar los planetas. Observaciones infrarrojas recientes muestran que las partículas de polvo de estos discos protoplanetarios están creciendo, por lo que están empezando a formar planetesimales.​

Una vez que la protoestrella entra en la secuencia principal, se le clasifica como estrella. Aunque la mayoría de los discos protoplanetarios pueden formar planetas, las observaciones muestran que una intensa radiación estelar habría destruido cualquier disco protoplanetario que se formara cerca del grupo del Trapecio si estos discos tuvieran la misma edad que las estrellas de baja masa del cúmulo.​ Como se observa que los discos protoplanetarios se encuentran muy próximos al cúmulo del Trapecio, se deduce que las estrellas formadas por estos discos son mucho más jóvenes que el resto de estrellas del cúmulo.

Crédito de imagen: NASA, ESA, Hubble, HLA;  Reprocesamiento y derechos de autor: Bryan Goff

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