El Gran Rebote


El Gran Rebote es una teoría o modelo científico relacionado con la formación del universo conocido. Se deriva del modelo cíclico o universo oscilante, interpretación del Big Bang donde el evento cosmológico primero fue el resultado del colapso de un universo anterior.

Según teóricos del universo oscilante, el Big Bang fue simplemente el comienzo de un período de expansión al que siguió un período de contracción. Desde este punto de vista, se podría hablar de un Big Crunch; el colapso de un universo, seguido de un Big Bang; el nacimiento de un universo a partir de ese colapso, o, más sencillamente, un Gran Rebote; el nacimiento de un nuevo universo a partir de la existencia de un universo anterior.

Esto sugiere que podríamos estar viviendo en el primero de todos los universos, pero es posible que estemos viviendo en el universo número dos mil millones (o cualquiera de una secuencia infinita de universos). De manera que, la diferencia entre el Gran Rebote y el Big Bang es que el Big Bang es el principio de todo cuanto existe, el Gran Rebote es el principio de un universo anterior.

La idea principal detrás de la teoría cuántica de un gran rebote es que, a medida que aumenta y aumenta la densidad, el comportamiento de la "espuma cuántica" cambia. Todas las constantes físicas fundamentales, incluida la velocidad de la luz en el vacío, no eran tan constantes durante el Big Crunch, especialmente en el intervalo de estiramiento 10 -43 segundos antes y después del punto de inflexión. (Una unidad de tiempo de Planck es de aproximadamente 10 -43 segundos.)

Si las constantes físicas fundamentales se determinaron en una manera quanto-mecánica durante la contracción Big Crunch, entonces sus valores aparentemente inexplicables en este universo no serían tan sorprendentes, entendiendo aquí que un universo es el que existe entre un Big Bang y su Big Crunch.

Desarrollos recientes en la teoría
Martin Bojowald, profesor titular de física en la Universidad Estatal de Pensilvania, publicó un estudio pormenorizado en julio de 2007 en cierta manera relacionado con la gravedad cuántica de bucles que pretendía resolver matemáticamente el tiempo antes del Big Bang, lo que daría nuevo peso a las teorías del universo oscilatorio y del Big Bounce.

Uno de los principales problemas de la teoría del Big Bang es que en el momento del Big Bang, hay una singularidad de cero volumen y energía infinita. Esto normalmente se interpretan como el final de la física tal como la conocemos, en este caso, de la teoría de la relatividad general. Por ello, se espera que los efectos cuánticos se vuelvan importantes y eviten la singularidad.

Sin embargo, la investigación en cosmología cuántica de bucles pretendía demostrar que un universo existente previo colapsó, pero no hasta el punto de la singularidad, sino a un punto anterior a que, cuando los efectos cuánticos de gravedad llegan a ser tan fuertemente repulsivos que el universo "rebota", formando una nueva rama. A lo largo de este colapso y rebote, la evolución es unitaria.

Bojowald afirma también que algunas de las propiedades del universo que colapsó para formar el nuestro también se pueden determinar. Sin embargo, algunas propiedades del universo anterior no son determinables debido a algún tipo de principio de incertidumbre. Este trabajo está todavía en sus primeras etapas muy especulativas.

Peter Lynds ha presentado recientemente un nuevo modelo cosmológico en el que el tiempo es cíclico. En su teoría nuestro universo finalmente detiene la expansión y, a continuación, comienza la contracción. Antes de convertirse en una singularidad, como cabría esperar de la teoría del agujero negro de Hawking, el universo rebotaría justo antes de que se convierta en una singularidad. Lynds considera que una singularidad violaría la segunda ley de la termodinámica y esto impide que el universo sea atrapado por las singularidades.

El Big Crunch podría evitarse con un nuevo Big Bang. Lynds considera que la historia exacta del universo se repetiría en cada ciclo. Algunos críticos piensan que, aunque el universo pueda ser cíclico, las historias de todos serían diferentes, unas de otras.

Roger Penrose, de la Universidad de Oxford, ha descubierto unos extraños «círculos concéntricos» en el fondo cósmico de microondas que pueden ser «atisbos» de un cosmos primitivo.

Penrose explica, en un artículo publicado en ArXiv.org, que tras analizar los datos del satélite WMAP, ciertos patrones circulares que aparecen en el fondo de microondas cósmico sugieren, ni más ni menos, que el espacio y el tiempo no empezaron a existir en el Big Bang, sino que nuestro universo existe en un ciclo continuo de "rebotes" que él llama "eones". Y según Penrose, lo que actualmente se percibe como nuestro universo, no es más que uno de esos eones: hubo otros antes del Big Bang y habrá otros después. Penrose, con el apoyo del científico armenio Vahe Gurzadyan, llama a esta teoría "Cosmología cíclica conforme".

Objeciones
Una de las principales objeciones para el Big Bounce es la evidencia que ha ido acumulando de que nuestro universo está destinado a un Big Freeze o una muerte térmica en lugar de un Big Crunch. Sin embargo, esta evidencia no excluye la posibilidad de que nuestro Big Bang fuera precedido por el último Big Crunch, por lo menos la última en nuestra vecindad.

Otra objeción importante es que un gran rebote podría revertir la entropía por restablecer el estado del universo, violación de la segunda ley de la termodinámica. Además, el colapso en una singularidad destruiría la mayor parte de la información en el universo anterior.

Por otra parte, sigue siendo una posibilidad que una mejor comprensión de la espuma cuántica pueda dar lugar a una re-interpretación de las pruebas sobre el destino de nuestro universo.

Publicar un comentario

0 Comentarios