Las anti-navajas de Ockham


La navaja de Ockham se ha encontrado con una gran multitud de oposiciones por parte de quienes la han considerado demasiado extrema o imprudente. Por esta razón se han creado las llamadas anti-navajas de Ockham.

El filósofo Walter Chatton, contemporáneo de Guillermo de Ockham, cuestionó la navaja de Ockham y el uso que este hizo de ella. Como respuesta, aportó su propia anti-navaja: «Si tres cosas no son suficientes para verificar una proposición afirmativa sobre las cosas, una cuarta debe ser añadida, y así sucesivamente».

Otros filósofos que también crearon anti-navajas fueron Leibniz (1646-1716), Immanuel Kant (1724–1804), y Carl Menger (1902-1985). La versión de la anti-navaja de Leibniz tomó su forma en el principio de plenitud, que establece que: «Todo lo que sea posible que ocurra, ocurrirá».

Leibniz argumentaba que la existencia del «mejor de todos los mundos posibles» confirmaría genuinamente cada posibilidad, y postuló en su Teodicea que este «mejor de todos los mundos posibles» contendría todas las posibilidades, sin que nuestra experiencia finita pudiera cuestionar racionalmente acerca de la perfección de la naturaleza.

Este mismo principio de plenitud se encuentra presente en el concepto de multiverso, en la teoría de los universos múltiples o universos paralelos del físico norteamericano Hugh Everett, teorías consideradas como científicas.

El reciente descubrimiento de la energía oscura,​ una suerte de quintaesencia​ que se podría atribuir al movimiento dinámico de un campo escalar, les ha permitido a los físicos Lauris Baum y Paul Frampton,​ autor este en 1974 del primer libro sobre teoría de cuerdas, formular la existencia de una nueva entidad —contrariamente a lo que la navaja de Ockham argumentaría—, la energía fantasma, la cual daría lugar a un modelo cíclico del universo​ en el que la entropía del universo decrecería hasta cero,​ un modelo ya sugerido por Albert Einstein,​ que explicaría por qué el valor de la constante cosmológica es varios órdenes de magnitud inferior al que predice la teoría del Big Bang, inventada por el sacerdote católico Georges Lemaître,​ pese a ser la comúnmente consensuada por la comunidad científica.

Recientemente, algunos científicos han cuestionado incluso una de las asunciones principales de la Física, el supuesto de que las constantes universales sean realmente constantes y sus implicaciones.​ En el año 2009 se lanzó el satélite Planck,​ que podría permitir dilucidar qué teoría es más adecuada.

Para el filósofo David Kellogg Lewis, considerado uno de los filósofos analíticos más importantes del siglo XX y proponente del realismo modal, existe un número infinito de mundos causalmente aislados y el nuestro es tan solo uno de ellos. Para Lewis, la navaja de Ockham, aplicada a objetos abstractos como conjuntos, es, o bien dudosa por principio o simplemente falsa.​

Immanuel Kant también sintió la necesidad de moderar los efectos de la navaja de Ockham, creando así su propia anti-navaja en su Crítica de la Razón Pura: «La variedad de seres no debería ser neciamente disminuida» (1781).

Karl Menger encontró a los matemáticos demasiado parsimoniosos en lo que respecta a las variables, de modo que formuló su Law against Miserliness (Ley contra la tacañería) que tomó estas dos formas: «1.ª—Las entidades no deben ser reducidas hasta el punto de inadecuación. 2.ª—Es vano hacer con menos lo que requiere más» (1962).

Incluso Albert Einstein también aportó su propia anti-navaja de Ockham: «A duras penas se puede negar que el objetivo supremo de toda teoría es convertir los elementos básicos en simples y tan pocos como sea posible, pero sin tener que rendirse a la adecuada representación de un solo dato de la experiencia. Simple, pero no más simple» (1934).

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