El Aluminio en las Vacunas podría ser la causa de Trastornos del Espectro Autista


Los científicos han descubierto que el contenido de aluminio en el tejido cerebral de personas autistas es extremadamente alto. En 2018, el profesor de química bioinorgánica de la Universidad de Keele, considerado uno de los principales expertos mundiales en la toxicología de aluminio, publicó un documento científico en el Journal of Trace Elements in Medicine & Biology que mostraba cantidades muy altas de aluminio en el tejido cerebral de personas con autismo. Christopher Exley ha examinado más de 100 cerebros, y el contenido de aluminio en estas personas es uno de los más altos que ha visto, y plantea nuevas preguntas sobre el papel del aluminio en la etiología del autismo.

En el estudio se utilizaron cinco personas, cuatro hombres y una mujer, todos entre las edades de 14 a 50 años. Cada uno de sus cerebros contenía lo que los autores consideraban “inseguro y altas cantidades de aluminio” en comparación con los tejidos cerebrales de pacientes con otras enfermedades en las que es común un alto contenido de aluminio cerebral, como la enfermedad de Alzheimer, por ejemplo.

Ahora, el estudio ha sido descargado por más de 1 millón de personas. El dato fue reportado recientemente a través de su cuenta de Instagram.

A continuación, se muestra un resumen de los principales hallazgos del estudio:

-Los cinco individuos tenían al menos un tejido cerebral con un nivel “patológicamente significativo” de aluminio, definido como mayor o igual a 3,00 microgramos por gramo de peso del cerebro seco (μg / g de peso seco).

(El Dr. Exley y sus colegas desarrollaron categorías para clasificar la patología relacionada con el aluminio después de realizar otros estudios cerebrales, en los que los adultos mayores que murieron sanos tenían menos de 1 μg / g de peso seco de aluminio cerebral).

-Aproximadamente dos tercios (67%) de todas las muestras de tejido mostraron un contenido de aluminio patológicamente significativo.

-Los niveles de aluminio fueron particularmente altos en los cerebros de hombres, incluso en un niño de 15 años con trastorno del espectro autista (TEA), que tenía la medición de aluminio cerebral más alta del estudio (22.11 μg / g de peso seco). La medición de aluminio cerebral era muchas veces más alta que el umbral patológicamente significativo y mucho mayores que los niveles que podrían considerarse aceptables incluso para un adulto mayor.

-Algunos de los niveles elevados de aluminio rivalizaban con los altos niveles reportados históricamente en víctimas del síndrome de encefalopatía por diálisis (un trastorno iatrogénico grave resultante de soluciones de diálisis que contienen aluminio).

-En los varones, la mayoría de los depósitos de aluminio estaban dentro de las células (80/129), mientras que los depósitos de aluminio en las hembras eran principalmente extracelulares (15/21). La mayor parte del aluminio intracelular estaba dentro de células no neuronales (microglía y astrocitos).

-El aluminio estaba presente tanto en la sustancia gris (88 depósitos) como en la sustancia blanca (62 depósitos). (La materia gris del cerebro sirve para procesar información, mientras que la materia blanca proporciona conectividad).

-Los investigadores también identificaron linfocitos cargados de aluminio en las meninges (las capas de tejido protector que rodean el cerebro y la médula espinal) y en células inflamatorias similares en la vasculatura, proporcionando evidencia de la entrada de aluminio en el cerebro “a través de las células inmunitarias que circulan en la sangre y la linfa” y quizás explicar cómo los jóvenes con TEA llegaron a adquirir niveles tan sorprendentemente altos en aluminio cerebral.

Siguiendo este artículo, Exely publicó recientemente en un documento científico titulado “El papel de los adyuvantes de aluminio en las vacunas plantea problemas que merecen una ciencia independiente, rigurosa y honesta”. En esta publicación, aportan evidencia de su posición de que “la seguridad de los adyuvantes en vacunas a base de aluminio, como la de cualquier factor ambiental que presente un riesgo de neurotoxicidad y al que esté expuesto el niño pequeño, debe evaluarse seriamente sin más demora, particularmente en un momento en el que los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) anuncian una prevalencia cada vez mayor de trastornos del espectro autista, de 1 niño de cada 54 en los EE. UU.”

En una entrevista, Exley responde muchas preguntas, pero la parte que me llamó la atención fue esta:

Hemos analizado lo que le sucede al adyuvante de aluminio cuando se inyecta y hemos demostrado que ciertos tipos de células llegan al lugar de la inyección y absorben el aluminio dentro de ellas. Sabes, estas mismas células también las vemos en el tejido cerebral en el autismo. Entonces, por primera vez tenemos un vínculo que, sinceramente, nunca había esperado encontrar entre el aluminio como adyuvante en las vacunas, y ese mismo aluminio potencialmente podría ser transportado por esas mismas células a través de la barrera hematoencefálica hacia el tejido cerebral, donde podría depositarse el aluminio y producir una enfermedad. La encefalopatía (daño cerebral), podría producir la forma más grave e incapacitante de autismo. Este es un hallazgo realmente impactante para nosotros. (fuente)

¿Por qué es importante esto?
Se plantean muchas preocupaciones sobre el aluminio en las vacunas y hacia dónde va ese aluminio cuando se inyecta en el cuerpo. Múltiples estudios en animales han demostrado que cuando se inyecta aluminio, no sale del cuerpo sino que viaja a órganos muy distantes del cuerpo humano y finalmente termina en el cerebro, donde es detectable entre 1 y 10 años después de la inyección. Por otra parte, cuando tomamos aluminio desde nuestros alimentos, o de donde sea que lo adquirimos, el cuerpo hace un gran trabajo para deshacerse de este aluminio.

Cuando inyectas aluminio, entra en un compartimento diferente de tu cuerpo. No entra en el mismo mecanismo de excreción. Entonces, y por supuesto que no puede porque esa es toda la idea de los adyuvantes de aluminio, los adyuvantes de aluminio están destinados a permanecer y permitir que el antígeno se presente una y otra y otra vez, de manera persistente; de lo contrario, no te inyectarías un adyuvante en primer lugar. No puede ser inerte, porque si fuera inerte no podría hacer las cosas que hace. No se puede excretar porque, nuevamente, no podría proporcionar esa exposición prolongada de antígeno a tu sistema inmunológico. (fuente)

- Dr. Christopher Shaw, Universidad de Columbia Británica.

Además, las agencias reguladoras de la salud no han estudiado adecuadamente los mecanismos de acción de los adyuvantes de aluminio después de la inyección, simplemente se presume que es seguro después de más de 90 años de uso en varias vacunas.

Según un estudio publicado en 2011 en Current Medical Chemistry declaro lo siguiente:

El aluminio es una neurotoxina demostrada experimentalmente y el adyuvante de vacunas más utilizado. A pesar de casi 90 años de uso generalizado de adyuvantes de aluminio, la comprensión de la ciencia médica acerca de sus mecanismos de acción es, todavía, notablemente pobre. También existe una preocupante escasez de datos sobre la toxicología y la farmacocinética de estos compuestos. A pesar de esto, la noción de que el aluminio en las vacunas es seguro parece estar ampliamente aceptada. Sin embargo, la investigación experimental muestra claramente que los adyuvantes de aluminio tienen el potencial de inducir trastornos inmunológicos graves en los humanos. (fuente)

También es importante señalar que los Médicos para el Consentimiento Informado (The Physicians For Informed Consent o PIC), un grupo de médicos y científicos de todo el mundo que se han unido para apoyar el consentimiento informado cuando se trata de medidas de vacunación obligatorias, han descubierto un error matemático crucial en un documento de la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) sobre la seguridad del aluminio en las vacunas.

Ellos declaran lo siguiente:

Debido a que algunas vacunas contienen aluminio, la FDA publicó un artículo en 2011 (Mitkus et al.) para abordar las preocupaciones sobre la exposición al aluminio de las vacunas en infantes. El documento comparó la exposición al aluminio de las vacunas en infantes con un 'límite de seguridad de aluminio oral' determinado por la ATSDR. Sin embargo, este estudio basó incorrectamente sus cálculos en el 0,78% del aluminio oral que se absorbe en el torrente sanguíneo, en lugar del valor del 0,1% utilizado por la ATSDR en sus cálculos. Como resultado, el documento de la FDA asumió que casi 8 (0,78% en lugar del 0,1%) veces más aluminio puede ingresar de manera segura al torrente sanguíneo, y esto llevó a los autores a concluir incorrectamente que la exposición al aluminio de las vacunas estaba muy por debajo del límite de seguridad.

Según el Dr. Christopher Shaw, miembro de PIC y profesor de la Universidad de Columbia Británica, que ha realizado numerosos estudios sobre los efectos del aluminio inyectado:

Sabíamos que el documento científico Mitkus et al. modelando el aclaramiento de aluminio, tenía que ser inexacto, ya que se suponía que la cinética del aluminio inyectado era la misma que la cinética del aluminio adquirido a través de la alimentación. Ahora, además, vemos que hicieron su modelado basándose en el uso del nivel incorrecto de absorción de aluminio. Lo que llama la atención es que, a pesar de todos estos errores, desde 2011, Mitkus et al. es utilizado por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades y otras entidades, como base para afirmar que los adyuvantes de aluminio son seguros. (fuente)

La idea de que es seguro inyectar a los niños con vacunas que contienen aluminio se basa en una presunción. No existen estudios sobre su seguridad apropiados que demuestren que este es el caso.

Cuando se trata de la seguridad de las vacunas, ¿por qué los principales medios de comunicación señalan constantemente con el dedo y llaman “teóricos de la conspiración contra las vacunas” a quienes tienen preocupaciones? ¿Por qué nunca abordan la ciencia y las preocupaciones que se plantean? ¿Qué está pasando aquí? ¿Por qué los problemas de seguridad abordados por muchos científicos y médicos siempre se ignoran y nunca se abordan o contrarrestan? ¿Las pruebas de seguridad más rigurosas de nuestras vacunas no serían lo mejor para todos? ¿Quién se opone con todo a eso y por qué? ¿Quién se beneficia?

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