El Locus de Control


El locus de control es el grado de percepción en que las personas creen que tienen control sobre el resultado de los eventos en sus vidas. El "locus" de una persona se conceptualiza como interno (la creencia de que uno puede controlar su propia vida) o externo (la creencia de que la vida está controlada por factores externos que la persona no puede controlar, influir, o que son al azar o que el destino controla su vida).

Los dos extremos de locus de control son interno y externo, según las siguientes definiciones.

Locus interno: Las personas con un fuerte locus de control interno creen que los eventos de su vida se derivan principalmente de sus propias acciones: por ejemplo, cuando reciben los resultados de un examen, las personas con un locus de control interno tienden a elogiarse o culparse a sí mismos y a sus habilidades; "yo soy el responsable de las acciones, decisiones y resultados en mi vida".

Locus externo: Las personas con un fuerte locus de control externo tienden a elogiar o culpar a factores externos como, y siguiendo el ejemplo anterior, al profesor o el examen; "yo soy la víctima de la situación". Estas personas buscan señales en su exterior para fortalecer su posición en cada evento.

El locus de control interno y externo de cada individuo predice y determina sus expectativas en la vida.

Historia
El locus de control es una de las cuatro dimensiones de las autoevaluaciones centrales, la valoración fundamental de uno mismo, junto con el neuroticismo, la autoeficacia y la autoestima. El concepto de autoevaluaciones básicas fue examinado por primera vez por Judge, Locke y Durham (1997), y desde entonces ha demostrado tener la capacidad de predecir varios resultados laborales, específicamente, la satisfacción laboral y el desempeño laboral. En un estudio de seguimiento, Judge et al. (2002) argumentó que los factores de locus de control, neuroticismo, autoeficacia y autoestima pueden tener un núcleo común.

El locus de control es el marco de la teoría de la personalidad del aprendizaje social. Este concepto fue desarrollado por Julian B. Rotter en 1954, y desde entonces se ha convertido en un aspecto de la psicología de la personalidad. En 1966 publicó un artículo que resumía más de una década de investigación (por Rotter y sus estudiantes). James y Phares realizaron los primeros trabajos sobre el tema de las expectativas que tienen los individuos en la década de 1950.

Un estudiante de Rotter, William H. James, estudió dos tipos de "cambios de expectativa":

1. Cambios típicos de expectativa: creyendo que el éxito (o el fracaso) sería seguido por un resultado similar.

2. Cambios atípicos en la expectativa: creyendo que el éxito (o el fracaso) sería seguido por un resultado diferente.

Investigaciones adicionales llevaron a la hipótesis de que aquellos que atribuían sus resultados a su propia capacidad, mostraban con mayor frecuencia cambios típicos de expectativa, mientras que aquellos que mostraban una expectativa atípica tenían más probabilidades de atribuir sus resultados al azar.

Esto se interpretó como que las personas podrían dividirse en dos grupos dominantes: aquellos individuos que atribuyen los resultados a sus habilidades y capacidades (causa interna) versus aquellos que atribuyen sus resultados a la suerte (causa externa).

Orientación de Personalidad

Rotter (1975) advirtió que la internalidad y la externalidad representan dos extremos de un continuo, no una tipología de uno u otro.

Los individuos con un locus de control interno (los internos) tienden a atribuir los resultados de los eventos a su propio control. Las personas que tienen un locus de control interno creen que los resultados de sus acciones son el resultado de sus propias habilidades. Esta clase de personas creen que su arduo trabajo los llevaría a obtener resultados positivos. También creen que cada acción tiene su propia consecuencia, lo que les hace aceptar el hecho de que las cosas pasan y de ellos depende si quieren tener el control o no. (fuente)

Los individuos con un locus de control externo (los externos) atribuyen los resultados de los eventos a circunstancias externas. Las personas con un locus de control externo tienden a creer que las cosas que suceden en sus vidas están fuera de su control, e incluso que sus propias acciones son el resultado de factores externos, como el destino, la suerte, la influencia de otra gente, el gobierno, la sociedad y / o la creencia de que el mundo es demasiado complejo para que uno pueda predecir o controlar con éxito sus resultados. Estas personas tienden a culpar a los demás por sus fracasos, en lugar de asumir responsabilidades y culparse a sí mismos por los resultados en sus vidas. (fuente)

Sin embargo, esto no debe interpretarse como que lo interno está vinculado exclusivamente con el esfuerzo y lo externo con la atribución a la suerte. Esto tiene implicaciones obvias para las diferencias entre personas con un locus de control interno y externo en términos de su motivación para alcanzar objetivos, lo que sugiere que el locus interno está vinculado con niveles más altos de necesidad a los logros (metas).

Las personas con un locus de control externo, debido a que ubican el control fuera de ellos mismos, tienden a sentir que tienen menos control sobre su destino. Las personas con un locus de control externo tienden a estar más estresadas y propensas a la depresión clínica. El estrés debilita las defensas naturales del cuerpo, exponiendo a la persona a una gama más amplia de enfermedades. Esta clase de personas viven vidas menos felices porque piensan que su felicidad depende de factores externos.

Rotter (1966) creía que "los internos" exhibían dos características esenciales: una alta motivación por alcanzar metas y una baja orientación externa; si llueve, llueve para todos, la lluvia no me puede detener; si hace frío, hace frío para todos, el frío no me puede detener para alcanzar mis metas. Esta fue la base de la escala del locus de control propuesta por Rotter en 1966, aunque se basó en la creencia de que el locus de control es una única construcción.

Existe otro tipo de control que implica una mezcla entre los tipos interno y externo. Las personas que tienen la combinación de los dos tipos de locus de control a menudo se denominan bilocales. Se sabe que las personas que tienen características bilocales manejan el estrés y afrontan sus enfermedades de manera más eficiente al tener una combinación entre el locus de control interno y externo. Las personas que tienen esta combinación de controles pueden asumir la responsabilidad personal de sus acciones y las consecuencias de las mismas, sin dejar de ser capaces de confiar y tener fe en los recursos externos; estas características corresponden a los loci de control interno y externo, respectivamente.

Aplicaciones

Durante las décadas de 1970 y 1980, Whyte describió una correlación en el locus de control con el éxito académico de los estudiantes matriculados en cursos de educación superior. (fuente)

Los estudiantes que estaban más en un locus de control interno creían que el trabajo arduo, el esfuerzo y la concentración darían como resultado un progreso académico exitoso y, como resultado, tenían un mejor desempeño académico.

Aquellos estudiantes que fueron identificados como más controlados por factores externos (creyendo que su futuro dependía de la suerte o del destino) tendían a tener niveles más bajos de rendimiento académico.

Cassandra B. Whyte investigó cómo la tendencia a querer tener el control de la situación influyó en el desenlace de los resultados en el ámbito académico, examinando los efectos de varios modos de asesoramiento para mejorar sus calificaciones y el locus de control de los estudiantes universitarios.

Rotter también analizó estudios sobre la correlación entre el juego de las apuestas y el locus de control interno o externo.

Descubrió que las personas con un locus de control interno son más reservadas con los juegos de apuesta. Al apostar, se centran principalmente en apuestas seguras y moderadas.

Las personas con un locus de control externo, sin embargo, se arriesgan más y, por ejemplo, apuestan más a una carta o número que no ha aparecido durante un período determinado, bajo la noción de que esta carta o número tiene una mayor probabilidad de aparecer.

Locus de control parental

El desarrollo del locus de control está asociado con el estilo de vida y los recursos económicos de la familia, la estabilidad cultural y las experiencias relacionadas al esfuerzo que lleva a la recompensa. Muchas personas con un locus de control interno han crecido en familias que modelan creencias internas típicas; estas familias enfatizaron el esfuerzo, la educación, la responsabilidad y el pensamiento propio, y los padres generalmente les daban a sus hijos las recompensas que les habían prometido. En contraste, los factores externos se asocian típicamente con un nivel socioeconómico más bajo. Las sociedades que experimentan disturbios sociales aumentan la expectativa de estar en una situación fuera de control; por lo tanto, las personas en tales sociedades se vuelven más externas.

La investigación de Schneewind en 1995 descubrió que "los niños de familias monoparentales numerosas encabezadas por mujeres tienen más probabilidades de desarrollar un locus de control externo". (fuente)

Schultz y Schultz (octava edición) también afirman que los niños en familias donde los padres han sido solidarios y consistentes en la disciplina, desarrollan un locus de control interno. (fuente)

Un estudio realizado en 1974 descubrió que los niños cuyos padres tenían un locus de control externo tienen más probabilidades de atribuir sus éxitos y fracasos a causas externas. (fuente)

Lefcourt resumió los hallazgos de los primeros estudios sobre los orígenes familiares del locus de control: "La calidez, el apoyo y el estímulo de los padres parecen ser esenciales para el desarrollo de un locus interno". Sin embargo, falta evidencia causal con respecto a cómo el locus de control parental influye en el locus de control de su descendencia, es decir, los hijos (ya sea genético o mediado por el medio ambiente familiar). (fuente)

El locus de control se vuelve más interno con la edad. A medida que los niños crecen, adquieren habilidades que les dan más control sobre su entorno. Sin embargo, no está claro si este o el desarrollo biológico es responsable de los cambios en el locus de control.

Un estudio de 2018 que analizó la relación entre el locus de control y el optimismo en niños de 10 a 15 años descubrió que el locus de control externo era más frecuente entre las niñas. Los niños varones presentaban un locus de control más interno. (fuente)

Locus de control en la salud
La salud puede atribuirse a tres fuentes: factores internos (como la autodeterminación de un estilo de vida saludable), otros poderes (como los médicos que atienden a la persona) o la suerte (que es muy peligroso, ya que se ignorarán los consejos sobre el estilo de vida; es muy difícil ayudar a estas personas).

El locus de control de la salud se muestra en cómo las personas miden, comprenden y relacionan su salud con su comportamiento, su estado mental y cuánto tiempo puede llevar recuperarse de una enfermedad (fuente). El locus de control puede influir en la forma en que las personas piensan sobre su salud, y sus decisiones sobre su salud. Cada día estamos expuestos a posibles enfermedades que pueden afectar nuestra salud. La forma en que nos dirigimos a esa realidad tiene mucho que ver con nuestro locus de control. La persona, entre más consciente es sobre el control de sus acciones, más cuidadosa se vuelve en cuanto a su salud física y mental. Esto se puede expresar de la siguiente manera:

Soy consciente de que mis acciones están bajo mi control, si controlo mis acciones, entonces controlo los posibles malos resultados para mi salud, porque los malos resultados solo pueden surgir como consecuencias de una acción temeraria o poco inteligente por mi parte.


La edad juega un papel importante en el locus de control interno y externo. Al comparar a un niño pequeño y un adulto mayor, en sus niveles de locus de control en lo que respecta a la salud, la persona mayor tendrá más control sobre su actitud y acercamiento a la situación. (fuente)

Un estudio publicado en la revista Psychosomatic Medicine examinó el efecto sobre la salud del locus de control infantil. 7.500 adultos británicos (seguidos y monitoreados desde el nacimiento), que habían mostrado un locus de control interno a los 10 años, tenían menos probabilidades de tener sobrepeso a los 30 años. Los niños que tenían un locus de control interno también demostraban tener niveles más altos de autoestima. (fuente)

Locus de control cultural

La cuestión de si las personas de diferentes culturas varían en el locus de control ha sido de mucho interés durante mucho tiempo para los psicólogos.

Los japoneses tienden a ser más externos en la orientación del locus de control que los estadounidenses; sin embargo, las diferencias en el locus de control entre diferentes países de Europa y Estados Unidos tienden a ser pequeñas.

Como Berry y sus colegas de investigación señalaron en 1992, se han realizado comparaciones en el locus de control de los grupos étnicos dentro de los Estados Unidos; Los afro-estadounidenses presentan un locus de control externo en comparación con los anglo-estadounidenses. En 1992, Berry y sus colaboradores también señalaron cómo la investigación sobre otras minorías étnicas en los Estados Unidos (como los hispanos) ha sido ambigua; es más difícil determinar el locus de control interno o externo en los hispanos. (fuente)

Sims y Baumann explicaron cómo las regiones de Estados Unidos enfrentan los desastres naturales de manera diferente. El ejemplo que usaron fue los tornados. Ellos aplicaron la teoría de Rotter para "explicar por qué han muerto más personas en tornados en Alabama que en Illinois". Explican que después de haber encuestado a los residentes de cuatro condados en Alabama e Illinois, se demostró que los residentes de Alabama son más externos en su forma de pensar sobre los eventos que ocurren en sus vidas. Los residentes de Illinois, sin embargo, eran más internos. Debido a que los residentes de Alabama tenían una forma más externa de procesar la información, tomaron menos precauciones antes de la aparición de un tornado. Los de Illinois, sin embargo, estaban más preparados, lo que provocó un menor número de víctimas. (fuente)

Referencias: Los nombres mencionados en este documento corresponden a los autores de los estudios, citados a continuación en su título original;

Rotter, Julian B (1966). "Generalized expectancies for internal versus external control of reinforcement". Psychological Monographs: General and Applied. 80: 1–28. doi: 10.1037/h0092976

Carlson, N.R., et al. (2007). Psychology: The Science of Behaviour - 4th Canadian ed.. Toronto, ON: Pearson Education Canada.

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Sims, J.; Baumann, D. (1972). "The tornado threat: Coping styles in the North and South". Science 30 Jun 1972: Vol. 176, Issue 4042, pp. 1386-1392. doi: 10.1126/science.176.4042.1386

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